Tu adicción a redes sociales y tu síndrome de abstinencia

Las populares redes sociales Facebook, Instagram y WhatsApp sufrieron una caída y fallas en sus sistema por más de 12 horas.

Seguramente viviste las horas de sufrimiento por no poder compartir ese meme buenísimo que te pasaron, o la nota de voz con el chisme del momento, o una imagen que tu jefe necesitaba ASAP.

Lo preocupante, darling, no son todos los memes que se perdieron durante ese tiempo, sino la ansiedad y desesperación que le causó a muchos usuarios.

La dependencia a las redes sociales es tal que despejarnos de ellas es como quitarle la droga a un adicto.

Una investigación de la Universidad de Ciencias de la Salud Karl Landsteiner y la Universidad de Viena, Austria se propuso investigar qué sucede cuando los usuarios de las redes sociales dejan de usar las plataformas incluso durante un breve período de tiempo.

Los investigadores reclutaron a 152 participantes de entre 18 y 80 años, 70 por ciento de ellos mujeres, y les ordenaron que no usaran redes sociales como Facebook y WhatsApp durante un período de siete días.

La investigación encontró que una separación de tan sólo una semana de las redes sociales puede causar síntomas de abstinencia similares a los que se experimentan al dejar sustancias adictivas.

Los hallazgos, publicados en la revista Cyberpsychology, Behavior and Social Networking, mostraron que el abandono de las redes sociales produjo síntomas de abstinencia clásicos como un aumento de la necesidad de “consumir”, aburrimiento y una influencia sobre si las personas estaban de buen o mal humor.

¿Por qué seguimos volviendo a las redes sociales?

Nos hacemos dependientes, no podemos separarnos de nuestros teléfonos, no podemos dejar ni un día sin checar al menos una red social… Tenemos una relación tóxica con nuestros smartphones prácticamente. ¿Entonces por qué seguimos ahí?

El el mundo actual las interacciones sociales no se limitan al cara a cara; también le hemos dado mucho peso a las interacciones digitales. ¿Te ha pasado el “te etiquete en un meme y ni like le diste”? ¿O el “¿por qué no subes fotos de nosotros a tu Instagram?”

Según los investigadores de este estudio, la presión social es una de las razones.

Es decir, en las relaciones actuales se espera que las personas interactúen en las redes sociales. Eso hace que las redes sociales sean huge deal en nuestra percepción de amistad o amor; qué tanto interés tiene en nosotros, qué tanto nos llevamos, qué tan amigos somos. (Si quieres saber más, checa nuestro post Me dejó en visto: el amor en los tiempos de WhatsApp)

La otra razón es una sensación de FOMO. Fear of Missing Out. Ese miedo y ansiedad de quedar excluido, de quedar fuera de la bolita, de ser el único que no pertenece. Esa creencia de que si no usamos redes sociales no sabremos qué pasa y seremos aislados.

Por último, porque las redes sociales ya son parte de nuestro día a día. Ya existen muchos trabajos que dependen directa o indirectamente de estas plataformas: ya sea un youtuber, influencer; un community manager, o una tienda que vende sus productos a través de Instagram o Facebook (social selling).

¿Tú qué opinas, darling? ¿Se puede seguir usando las redes sociales sin generar una dependencia?  

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