Enrique Lomnitz: el mexicano que convierte la lluvia en agua potable

Cada miércoles, único día de la semana en el que llegan pipas de agua, Don Ángel Gilbón hace fila para abastecer de agua a su familia de diez integrantes.

Como vecino de Tetacalanco, Xochimilco, en la Ciudad de México, cada semana debe pasar por toda una travesía: bajo el sol y el cansancio, con solo un par de burros como ayuda, carga la mayor cantidad de agua posible para él y su familia.

Don Ángel es de uno de las miles de personas en la Ciudad de México en donde tener agua implica más que abrir una llave. Acceder a ella implica esperas, incertidumbre, filas para alcanzar pipas, tambos y cisternas para guardar la mayor posible.

En la Ciudad de México, más de 250 mil personas no tienen acceso a una red de agua potable.

Enrique Lomnitz, junto con Renata Fenton, vio de cerca a las personas que su situación les hacía ver el agua como un lujo, y entendió que se debía encontrar una solución a este problema.

Enrique co fundó Isla Urbana, una empresa social que capta la lluvia para dar agua potable a, de manera prioritaria, las zonas urbanas de bajos recursos.

Nuestro chingón de la semana es una muestra de que la innovación y el emprendimiento pueden aplicarse para el bien colectivo.

Aquí su historia y los consejos que recomienda a todos los emprendedores sociales que nos leen.

EL ORIGEN DE LA IDEA  

Enrique Lomnitz y Renata Fenton empezaron una serie de prácticas de campo en la universidad, como parte de su carrera en Diseño Industrial.

Como diseñadores, querían crear hogares sustentables por lo que se dirigieron a zonas de bajos recursos para entender sus necesidades.

Al entrevistarlos, la gente empezó a hablar de la escasez del agua. Surgía una y otra vez. Cuatro de cada cinco personas, sin si quiera preguntarles, nos hablaban del problema del agua

Investigaron más el tema y entendieron que la escala del problema en la Ciudad de México era más fuerte de lo que se ve a simple vista; en especial en las zonas de bajos recursos.

Sin embargo, la idea de crear un sistema de capatación de agua de lluvia quedó en teoría por varios años.

Enrique y Renata terminaron su carrera en 2006. Pasaron sus primeros dos años como egresados en cosas distintas. Enrique trabajaba como freelance, en proyectos temporales mientras viajaba principalmente por Estados Unidos, país donde realizó su carrera universitaria.

Fue un tiempo de gestión interna. Explorando diferentes cosas. Pero la idea de aprovechar el agua de lluvia siempre estuvo en mi cabeza. Entre más lo pensaba, más me convencía de que podía hacer un bien, que tenía potencial, que podía ayudar a mucha gente

Su convicción y sus ganas de entregarse por completo a un proyecto lo llevaron a buscar a Renata en 2009. “Que no se quede en la teoría, veamos si funciona”.

En el 2009 se instaló el primer sistema de captación de lluvia por Isla Urbana en la casa de la señora Clara Gaytan, una de las señoras a quienes habían entrevistado tiempo atrás.

El primer sistema de captación de lluvia instalado por Isla Urbana fue un éxito. Proveyó de agua limpia a la familia durante más de 8 meses, y a la fecha continúa funcionando.

CÓMO FUNCIONA EL SISTEMA DE CAPATACIÓN DE LLUVIA

Isla Urbana instala sistemas para todas las necesidades. Desde kits para aquellas familias que necesiten agua tratada para uso del baño, hasta equipos que ofrecen agua totalmente purificada, capaz de ser usada por las personas en cualquier situación.

Un sistema de captación de lluvia de Isla Urbana puede ofrecer abasto agua entre 5 y 8 meses para una casa o edificio.

“Mi concepto de día bonito ya cambió, los días bonitos son los días nublados porque significa que va a llover”, Rafael Parrao, captador de lluvia en Iztapalapa


DE IDEA A PROYECTO: LA CONSOLIDACIÓN

Enrique estaba listo para dejar de trabajar en proyectos ajenos y temporales, y dar todo a un proyecto propio que le apasionara; dar todo su energía, tiempo y fuerza.

Tras el primer sistema instalado, el pequeño equipo de tres personas inició formalmente el proyecto.

Un año después, en 2010,  comenzaron sus primeros proyectos a gran escala en colaboración con la entonces delegación Tlalpan y con los Wixárika (Proyecto Ha Ta Tukari) en la sierra de Jalisco en colaboración con Concentrarte AC.

Le apostaron también a la capacitación. Además de la instalación de sistemas, dirigen el programa “Escuelas de lluvia” donde involucran a comunidades escolares, madres y padres de familia, profesores y alumnos para entender cómo funciona.

Hoy, diez años después de su fundación, han instalado 10 mil sistemas de captación. Lo que inició como proyecto de dos personas; hoy tiene a 42 personas aproximadamente trabajando de tiempo completo por asegurar agua potable para todos.

La meta de Enrique con Isla Urbana es ver el agua de lluvia como oportunidad para solucionar la escasez en la Ciudad de México.

Más que un sistema de captación para una sola casa, lo ideal es que se vuelva a gran escala, parte de la política pública de la Ciudad de México.

LOS CONSEJOS DE ENRIQUE LOMNITZ PARA SER UN EMPRENDEDOR SOCIAL

¿Tres dificultades que un joven emprendedor tiene?

Emprender es algo muy difícil. Es un reto es interno porque es atreverte a entrarle con todo a algo. Y es un reto de tiempo y esfuerzo. Todo proyecto en un principio es un hoyo negro: trabajas, trabajas y no ves resultados, no sabes qué está pasando. Para hacerlo un proyecto exitoso necesitas una cantidad de trabajo impresionante.

El primer reto es arriesgarte, dar todo, juntar esa energía y disposición, aun aceptando que tal vez no funcione. Debes tener esta mentalidad de que si no funciona, al menos algo habrás aprendido.

A mucha gente le da mucho miedo emprender. Te generas razones para posponerlo. Comienzas a dudar. Pero tienes que empezar, con lo que sea que tengas, pero empezar.

El segundo es tener una buena idea. Hay cosas que tienen potencial y otras no. Tu proyecto no debe ser solo una ocurrencia; tienes que ir construyéndolo, platicarlo, darle vueltas, evolucionándolo, buscarle por dónde sí y por dónde no

Lo más importante es ser muy objetivo. No es nada fácil. Requiere que sometas tus propias ideas a ser criticadas, a que te las destrocen. Solo así sabrás si tu idea aguanta, si tiene con qué defenderse.

Tienes que darle mil vueltas a tu idea con visión crítica. Y tienes que estar abierto a que la hagan pedazos. No te ofendas y tómalo para mejorar.

El tercero y el más importante a mi parecer es la formación del equipo, encontrar el equipo con quien lo harás.

Se necesita un equipo. Casi nada se hace por uno mismo. Nómbrame una empresa que alguien haya hecho completamente sola… Por su naturaleza misma, cualquier proyecto requiere de personas.

Encontrar a tu equipo es uno de los retos más determinantes de tu proyecto. Con quién te asocias es hasta más importante que cuál es tu idea.

La gente con la que trabajes debe ser igual de entregada, afín a tus ideas; que te complemente. Encuentra gente de la mayor calidad posible, incluso que te supere.

Atraer talento siempre es un reto. Es difícil mantenerlo con la presión, poder llevar y superar los conflictos. Entre tu equipo debe haber mucho aprecio para sobrevivir juntos la madriza que implica emprender un proyecto.

Busca gente súper chida, porque compartir con ellos un sentido de misión es de lo más bonito de la experiencia de emprender.

¿Lección que aprendiste que te hubiera gustado saberla desde el inicio de tu carrera? Todos los aprendizajes vividos a partir de golpes y errores me ayudaron a entender cosas que ahora comprendo. No me ahorraría esos momentos.

Si me hablara a mí mismo hace diez años, me diría que lo gocé muchísimo, que aunque Isla Urbana se volverá su vida y le absorberá todo su tiempo, gozará construir un proyecto que le apasiona.

Emprender, a diferencia de un trabajo convencional, te absorbe. Muchos piensan en que eres tu propio jefe, que manejas a tu anotojo tus horarios. Pero no ven que implica trabajar el doble. Se vuelve un trabajo que se desborda en todos los aspectos de tu vida: hablas de eso todo el tiempo, sueñas con eso…

Por eso tienes que entender que no trabajas para la meta, sino por el proceso. Por trabajar con ellos, crecer. Lo haces por la aventura.

¿Cómo definirías ser emprendedor? Como una persona que emprende una aventura. Es como emprender un viaje. Recorres, caminas y construyes cosas que no existían antes.

¿La mejor parte de lo que haces? La satisfacción de ver cómo las ideas se convierten en realidades. Crecen y cobran vida propia. Lo ves y recuerdas que era solo una idea, un deseo, de repente ahí está, existe en el mundo, le importa a personas, emplea a personas. Es como una especie de hijo a quien ves crecer.

¿La peor? Hay muchos momentos de talacha. Y también implica muchos sacrificios; sacrificas la seguridad financiera, la comodidad de tener un empleo seguro, del que te puedas desconectar a tu hora de salida, sacrificas tu vida personal. Estás en chinga todo el tiempo; trabajas como loco.

Ahora vives con una carga de responsabilidad, por las personas que trabajan para este proyecto, que su sustento depende del éxito de tu proyecto. Se va la ligereza y libertad que tienes en un trabajo convencional.

¿Qué te dices a ti mismo para seguir cuando la rutina ataca? Cada quien lidia con eso en su propia manera. Yo no siento mucha rutina porque siempre hay cosas nuevas. Lo que sí hay es la sensación de “ya, por favor, quiero irme al Caribe sin ir a juntas y olvidarme de todo”.

Lo mejor es encontrar la aventura a través del mismo trabajo. A mí siempre me ha gustado la experiencia de estar en contacto con la naturaleza: dormir ahí, hacerme de cenar en una cazuela bajo las estrellas… Con estre trabajo pude seguir viviendo ese tipo de experiencias al tener la oportunidad de trabajar en lugares indígenas…


Y recurrir al amor por tu trabajo. Siempre ayuda a sobrellevar los momentos difíciles el tener retos en el trabajo, el aprender cosas interesantes, el crecer, el estar rodeado de un equipo que me fascina, que más que compañeros de trabajo son amigos que quiero y me quieren. De esta manera, mi trabajo no se siente como trabajo, sino como aventura.

¿Momento en que supiste que los “algún día” llegaron? Cuando en alguna comunidad alcanzamos cobertura total de agua: que todas las familias tengan sistemas de captación.

Es una sensación increíble conocer una comunidad en extrema precariedad y verla convertirse en algo mejor, ver los cambios palpables, gracias a tu trabajo.   

¿Próximos proyectos?

Vienen proyectos muy grandes y emocionantes con el gobierno de la Ciudad de México. Instalaremos por lo menos 100 mil sistemas. Queremos que Xochimilco e Iztapalapa se tranformen en captadores de lluvia; hablaremos con la gente, los capacitaremos en cómo instalar y cómo usarlo.

Es emocionante saber que dejaremos huella a escala masiva. Transformaremos una zona entera.

Me encanta ver que la captación de lluvia se empieza a convertir en política pública. Para nosotros es un “wow, ya nos escucharon. Ya dejó de ser una cosa de hippies, ya es un programa de la ciudad de México”

Queremos que en la Ciudad de México captar agua de lluvia sea algo tan normal como tener un boiler.

ENRIQUE LOMNITZ EN LO PERSONAL

¿Lo más alocado que has hecho? He tenido muchas aventuras (risas).

¿Cosa que generalmente piensan de ti pero que no es cierta? Creen que soy más listo y competente de lo que en realidad soy. La realidad es que me he sabido relacionar con gente muy buena, con equipo que me cubre y complementa, y que colectivamente sacamos un buen trabajo.  

¿Principal defecto? Soy poco disciplinado. Me cuesta organizarme a mí mismo: mis horarios, mi comida…

¿Lo que más te gusta de ti mismo? Soy bastante optimista. Siento que algo bueno saldrá de todo, aunque sean momentos duros. Y que soy capaz de rodearme de gente chida, buena onda, generosa, entrona, valiente. El resultado: me siento rodeado de gente estimulante, me siento querido.

¿Lema de vida? El bienestar lo construimos colectivamente

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