20 cosas que ocurren cuando te mudas con tu pareja

Convivir 24/7 con una persona cambia mucho la cosa. ¿Estás listo para este gran paso, darling?

Vives una montaña rusa de emociones.

Alegría/nervios por mudarte; miedo por el gran salto que estás dando; sorpresa cuando descubres nuevas cosas; asco cuando descubres cosas que te hubiera gustado no…

El shock de verse con cero producción en las mañanas.

“¿Creías que mis pestañas amanecían enchinadas y con rimel? Sorpresa, darling…”

La confrontación con el aliento mañanero todos los días.

A diferencia de lo que nos pintan en las películas, en el morning after suele haber más lagañas y aliento asqueroso de lo que nos gusta admitir.

Nuevo nivel de confianza desbloqueado. En donde no les importa hacer cosas asquerosas frente al otro.

Desde echarse los gases más mortales del mundo, hasta sufrir con la diarrea. Desde olerse las axilas a ver si huelen mal, hasta limarse los callos sin pena alguna…

Inevitablemente empiezas a cambiar tus hábitos.

Empiezas a comprar el cereal que en tu vida hubieras comido, a cambiar de jabón, a levantarte temprano los domingos solo porque a tu bae le gusta “aprovechar el día”.


Empiezas a adoptar muchos de sus gustos.

En tu vida te hubieras imaginado quedarte un viernes en la noche echando un maratón de Game of Thrones, pero hete ahí.

Mientras al principio de la relación hasta te burlabas de tu pareja por sus gustos geek, una vez que te mudas, te unes a su clan.


Te deja de dar pena que te vea con tus calzones rotos.

Antes pura lencería fina y de encaje, ahora ya no te importa usar el calzón de abuelita, o con tu pijama que en realidad es una playera rota y vieja de “AMLO Presidente”.


Se roban mutuamente ropa al grado de ya no saber qué es de cada quien.

“¿Esas calcetas son mías o suyas? Meee. No importa. Están limpias”.


Empiezan a hacer más planes juntos.

Los planes ya no solo son acerca de a dónde ir el próximo finde, o las próximas vacaciones. Ahora son de ahorrar para remodelar el jardín, comprarse un nuevo juego de sala, ponerse como contacto de emergencia en todos los documentos y esas cosas de la adultez.


Pasan por un periodo de adaptación cañón para acomodarse en la cama.

Que si ronca, que si destapa, patea, habla en la noche, rasguña… Las primeras noches no serán muy mágicas, darling.


Estás a tres de masturbarte y… recuerdas que ahora hay alguien en tu casa.

Cuando vivías solo masturbarse era cosa de cerrar con llave tu cuarto. Ahora ni modo de pedirle que se salga a la sala por un ratito.


El momento incómodo de ver el historial de búsqueda de tu pareja.

De nuevo, cuando vivías solo ver p*rno era la cosa más fácil del mundo, sin necesidad de borrar nada o de preocuparte por algo. Ahora que vives con tu pareja y comparten la misma computadora… no está de más borrar el historial de búsqueda.


Te pones más creativo en la cama.

Ya sea para acabar con la rutina o porque ahora tienen más tiempo que matar juntos. Sea lo que sea, la cosa en la cama se pone cada vez más imaginativa, con nuevas posiciones y hasta uno que otro juguete…


Empiezas a conocer hábitos extraños del otro que nunca te habías dado cuenta

Ahora sabes que tu pareja tiene que acomodar por orden de denominación los billetes en su cartera, o que tiene que revisar tres veces si cerró con llave la puerta o si no no puede dormir tranquilo…

A veces extrañarás vivir solo y no, no necesariamente es una señal para separarse. 

La emoción de llegar a contarse los chismes de su día

-¿A quién crees que van a sacar de la cuenta? ¡A Majo!

– ¡A Majooooo? ¡Nooo! ¿Por!

*en chismosos*


De tanto que ha escuchado de tus amigos o compañeros de oficina, ya se sabe sus vidas y personalidades.

“Ese comentario es taaaaan Carmen… ” (aunque en su vida haya conocido a la tal Carmen)

Amas tener más dinero por dividir los gastos y las tareas de la casa.

Porque esto es un trabajo en equipo, darling.


Lo mejor: cambia totalmente la relación; deja de ser solo un sex partner y se convierte más en una familia

Lo que empezó como un par de paredes que se sentían ajenas a ustedes, ahora está lleno de fotos, cosas de ambos y muchos muchos recuerdos.

Es un cambiazo mudarse con una persona. Mucho “estira y afloja” para que funcione. Pero vale la pena. ¡Chínguele, darlings!

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