Ana Martorell, la chef que enaltece la gastronomía mexicana

Ana Martorell recuerda una ocasión cuando sirvió comida mexicana ante el Parlamento Canadiense. Ante comensales que pensaban que la comida nacional se limitaba a nachos y guacamole, Ana les cambió la perspectiva de qué es México con la especialidad que sirvió esa noche, el mole rosa.  

La esencia de esta chef se resume en esa historia: unas ganas de tocar a la gente con su comida. Sorprenderla. Asombrarla. Satisfacerla. Dejarla con un suspiro de “Wow. Esto es México”.  

Nuestra chingona de la semana es una chef mexicana que, en sus propias palabras, tiene como misión de vida enaltecer la gastronomía del país. Hacer que el mexicano, tan enfocado en cocinas de otras partes del mundo, voltee a ver a su propia gastronomía y aprecie el patrimonio cultural que tenemos.

Ana es egresada de Le Cordon Blue en la Universidad Anáhuac México Campus Norte. Es creadora de AM Ana Martorell, una empresa que ofrece asesoría gastronómica donde a diferencia de otros servicios, no se trata de clases de cocina, sino de aprender a crear por el placer de crear. Además, ofrece servicios de menú para toda clase de eventos y clientes. Su más reciente colaboración fue con la empresa Spotify.

Estos logros, sin embargo, no fueron fáciles ni llegaron de un día para otro. En esta entrevista exclusiva, la chef Martorell nos comparte su trayectoria al éxito. ¡Inspírate, darling!

Redes sociales de Ana Martorell:

De abogada a chef: La decisión de dejar todo para perseguir sus sueños

A los 19 años, tomé las dos decisiones más grandes de la vida: casarme y elegir carrera. Bendito sea Dios, solo me equivoqué en una de ellas: estudiar Derecho.

Nunca quise ser abogada, pero mi papá no me dejó estudiar gastronomía porque era una carrera conocida como MMC (Mientras Me Caso). Mi papá quería darme una carrera que, en caso de que la vida no salga como uno quiere, tuviera con qué sostenerme. Su posición era: Ya después, si sigues queriendo ser chef, lo estudias.

En quinto semestre de Derecho, mi esposo me dijo: “¡Ya no te soporto! No soporto verte así. Vas infeliz. No crees en lo que te enseñan. ¡Cámbiate! Si tu papá no te quiere pagar la carrera, aquí vemos cómo nos arreglamos”.

Finalmente, me decidí cambiar. Mi papá me dejó de hablar durante dos semanas. Y hoy es uno de mis clientes más frecuentes.

Hay mucha gente que no se atreve a cambiar, pero yo decidí poner un alto a estar donde no me gustaba estar. Lo valió totalmente. El primer día que me senté en la banca del Le Cordon Blue, me dije: “Esto es lo mío. De aquí soy. Esto es lo que quiero hacer todos los días de mi vida”

Cómo fue cambiar de carrera profesional

Cuando me salí de Derecho, pasé un mes sabático porque aún no iniciaban las clases en Le Cordon Blue. Fue un periodo muy duro. Por una parte, porque tenía el miedo de que no me gustara. Me decía a mí misma: “Si te equivocas, ya no puedes volver con tu papá. Ya pagó cuatro semestres de Derecho. ¿Con qué cara le dirías que pagó Gastronomía y no te gustó?”

Por la otra, porque escuchaba a la gente decir “Uy, cuando todos festejen a ti te toca trabajar” “Cuando todos estén con sus familias en los fines de semana, tú vas a tener que trabajar”.

Sentía la presión de demostrarle a todas esas personas que piensan que gastronomía no es una carrera, que sí lo es. Que sí puedes vivir de eso, que está fregón ser chef y que sí se puede. Al final, creo que lo logré.

El proceso para abrir sus propios negocios: El origen de AM y El Contenedor

Empecé haciendo frutas cubiertas de chocolate, bajo el nombre Sao. Después, tuve a mi hijo y, como mi esposo llegaba de trabajar tarde, tenía un espacio en la noche que no sabía cómo ocupar. Así que empecé a dar clases de cocina en la noche, de 8 a 11. Todo inició con un grupo de amigos.

Se me presentó la oportunidad de entrar a Aromas. Ahí me di cuenta de que me encantaba la comida mexicana y de que necesitaba saber qué iba a pasar con Saó, con mi propia marca.

Cuando decidí salir de Aromas, inicié El Contenedor, un laboratorio gastronómico donde no se trata de clases de cocina donde persigues un título formal, sino un espacio de creación donde aprendes a crear y experimentar.

Saó evolucionó a AM Ana Martorell, una marca que engloba todo mi trabajo: El Contenedor, mi negocio de frutas cubiertas de chocolate, mis clases de cocina y mi interés por la cocina mexicana.

Finalmente, hace un año, me buscó Grupo Hunan. Estoy muy contenta. Es un lugar mágico, con toques mexicanos, donde me dejan ser quien soy.

La esencia que define a AM Ana Martorell

Loco, inesperado, espontáneo. No sabes lo que va a pasar. No sabes lo que te van a dar de comer. Pero al mismo tiempo, es un lugar mágico donde, desde que llegas, te sientes apapachado.

El Contenedor fue un lugar hecho para mí, para inspirarme. Este lugar es como yo: original, moderno, pero siempre con bases de México.

Consejo para los que quieran ser chefs emprendedores

Es un camino muy difícil. Cuesta trabajo encontrar el equilibrio entre mis dos pasiones: mi familia y la cocina. No quitarle tiempo a mis hijos, pero tampoco quitarme mi posibilidad de triunfar.

El consejo que les daría: pongan la vara alta. Porque si te pones una meta muy alcanzable, cuando la consigas, creerás que ya lo lograste. Y en esta carrera, siempre hay una meta más adelante.

También les diría que no te centres en los demás. No se trata de ellos, se trata de sorprenderte a ti. Porque cuando te sorprendes a ti mismo, en consecuencia sorprendes a los demás.

Consejo para las mamás emprendedoras

Un chef al que quiero mucho me dijo: En la vida tienes que encontrar dos pasiones: tu familia y tu carrera. Si encuentras las dos, no sentirás remordimiento por dejar una por la otra. Cuando tengo que irme a trabajar y dejar a la familia, no me arrepiento. Porque sé que no voy a trabajar. Voy a ir a gozar lo que te da me comer. Voy a ir con mi vocación.

Es difícil encontrar ese equilibrio. Pero les diría: ¡Sí se puede! Sí se puede encontrar un balance entre familia y trabajo. Es muy difícil. Yo pasé muchos Días de las Madres en la esquina, llorando porque tenía que trabajar. Pero aprendí a ser flexible. Por ejemplo, saber que el Día de las Madres en vez del 10, puede ser el 9 de mayo. La fecha es lo de menos.

Tener una pareja que te apoye también es muy importante, alguien que te pueda ayudar cuando tú no puedes hacerlo.

Los retos de ser chef emprendedor

Las nóminas. En verano, por ejemplo, cuando las ventas son pocas porque son vacaciones y todos están fuera. No les puedes decir que no tienes para pagarles… Tienes que salir a partirtela porque tienes que pagar a tus colaboradores.

Lo más cañón de ser emprendedor es tener a tu cargo el sustento de muchas familias. Es una responsabilidad muy grande.

También tienes el peso de tener tu imagen en una marca. A diferencia de otros negocios, yo no me puedo esconder porque mi marca es mi nombre. Si algo sale mal en mis eventos, no solo es la marca la que quedó mal, también fui yo.

Por último, los horarios. Acabar a la una o las dos de la mañana y escuchar la alarma a las seis para llevar los hijos a la escuela. Es dormir tres horas todos los días, es ir cabeceando cuando dejas a tu hija a clases, pero cuando tienes una meta tan clara, lo haces como sea.

Para acabar: Ana Martorell en lo personal

Lo que más te gusta de ti misma

Nunca pierdo la sonrisa. A pesar de los malos momentos, que tengo como cualquier persona, salgo todos los días a luchar por mis hijos, por mi negocio. Siempre con una sonrisa.

Principal defecto

La perfección. No me puedo dormir si hay un cajón abierto, si dejé tirado algo, si veo una filipina sucia. Llega un momento cuando me tengo que decir a mí misma: ¡Ya, basta, please!

Libro o libros favoritos

Tengo tres libros de cabecera que me encantan:

The Third Plate: Field Notes on the Future of Food de Dan Barber. Es un libro que te enseña a que puedes hacer platillos perfectos con productos tan simples como una zanahoria.

Amo una colección llamada Modernist Cuisine: El arte y la ciencia de la comida. Habla de técnicas de cocción, de técnicas. Cada que lo abro me enseña a que siempre hay algo que aprender.

Getting to Yes: Negotiating Agreement Without Giving in, es un libro de Roger Fisher, William L Ury, Bruce Patton, donde te enseñan a no aceptar el no.

Pasatiempos en los ratos libres

Prácticamente, no tengo tiempo libre. ¡Mi mente nunca se apaga! Aunque  la verdad, no quiero que se apague. He encontrado mis mejores ideas en mis tiempos libres. Mi mejor menú, por ejemplo, lo cree en la fila de un juego de Disney World. Mientras otros jugaban Tetris o Candy Crush en la fila, yo creaba un menú.

En general, estoy con mis hijos, mi esposo, mi familia. Aunque mi mente siga buscando ideas de cocina, físicamente siempre trato de estar con ellos.

Sigue en contacto con esta chingona que día a día sorprende paladares con su talento.

Inspírate con más historias de casos de éxito en nuestra sección Chingones.

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