Ana Lucía Tejeda: la artista mexicana detrás de live painting, murales y esculturas

Cuando Ana Lucía Tejeda tenía 15 años, practicaba ballet en Culiacán, Sinaloa, donde vivió gran parte de su vida. Un viernes en la noche, mientras todas sus amigas estaban en una  fiesta de quinceañera, ella le rogaba a su mamá para que la dejara ir, a pesar de tener ensayos y recitales.

Su mamá le dijo: “¿Quieres ir? Perfecto. Ve a la fiesta. ¿Quieres ser chingona? Te quedas a ensayar. Porque para triunfar hay que sacrificar cosas”.

Esa fue una de las lecciones que hizo a Ana Lucía convertirse en la artista que es hoy. Ana aprendió a que si quieres lograr tus metas, hay que meterse bien y de lleno. Con esto en mente, a sus 20 años, renunció a su trabajo como arquitecta, dejó la tranquilidad de un sueldo fijo y se aventuró a lo que realmente quería hacer en su vida: ser artista.

Como todo artista emergente, inició en ceros. No tenía clientes, no tenía un estudio, no tenía un portafolio consolidado, ni siquiera dinero para crear su página web. Como con cualquier decisión arriesgada, tuvo sacrificios que hacer: renunció a eventos, viajes, irse a estudiar al extranjero.

Hoy, gracias a esa lección que tuvo a los 15 años y a sus ganas de hacerse camino como artista, ha vendido más de 200 piezas de arte, ha colaborado con marcas como Porsche, Ted Talks y Caribe Cooler, y ha participado en exposiciones como el Miami Art Basel, en Estados Unidos, y el Marbella Design Fair, en España.

También es la creadora de »Octavius», una escultura monumental de acero inoxidable ubicado en el acuario más grande de Latinoamérica: el Acuario Michin, en Guadalajara, Jalisco.

Conoce más de nuestra chingona de la semana en esta entrevista exclusiva.

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Ana Lucía Tejeda: más que una artista, una empresa de arte

Mi obra es una transición entre lo figurativo y el expresionismo abstracto contemporáneo, siempre con el color como elemento protagónico. Mis piezas son una mezcla entre las formas que retrato tal como son, y lo que sale de mi mente, el significado que le doy a esa figura.

A diferencia de otras carreras, yo decidí convertirme en una empresa de arte, en vez de una artista. Es decir, generar distintas ramas de mi propia marca: creo pistas de baile, decoraciones para eventos, accesorios pintados, shows de live painting, esculturas… En todos los casos es mi trabajo, pero, como cualquier empresa, con ajustes del cliente.  

La arquitectura no fue lo que me imaginaba. Yo quería la parte del diseño, lo creativo; pero hoy, con todas las tecnologías, es lo que menos haces. Pasas ocho horas frente a una computadora haciendo planos. A pesar de eso, me enseñó muchas cosas que hoy aplico en mi trabajo como artista. Si algo se entrega para mañana, lo hago porque sé trabajar bajo presión. Tengo un enfoque más estratégico: sé entender al cliente, su meta, su estilo; sé ajustar mis proyectos a sus necesidades. “Ok. Tienes tanto tiempo y tanto presupuesto. Esto es lo que se puede hacer”.

Consejos para los que inician como artistas

Cuando iba empezando, no tenía dinero. Quise iniciar mi propia página web, pero cuando vi lo que costaba dije “¡¿Cuánto?! No tengo…”. Eso no me detuvo. Me metí a internet a ver qué plataformas gratuitas existían. Yo misma hice mi propia página web. Yo misma hice mi portafolio con mi iPhone porque tampoco tenía cámara profesional.

Se trata de moverte a diario.

Después de pintar ocho o más horas diarias, ¡me sigo moviendo! Busco personas para vender mis piezas. Veo mis redes sociales. Subo nuevo contenido. Re invierto el dinero en mejorar mis materiales, en tener acceso a galerías, en rentar un estudio más grande…

Si no sabes dónde vender, cómo venderlo, en cuánto, hay plataformas que se dedican a juntar a artistas en una misma exhibición por el 30 % de las ventas que produzcas.

Si vas a uno de esos eventos, o a cualquier otro, haz networking. Preséntante con los clientes personalmente. Conoce gente. Yo siempre me pongo como meta tener una conversación real con una persona de todas las que están ahí. No tres, no cuatro. Sólo una plática, pero una real. Una con buena energía, donde aprenda de la otra persona y donde sin duda me buscarán para futuros proyectos.

Consejos para trabajar con marcas comerciales

Yo misma busqué a las empresas. Me metía a investigar, a buscar contactos, a mandar correos presentándome y haciéndoles una propuesta de colaboración.

Se trata de saber venderte y de decirte a ti mismo: “Hay mil y un artistas que han estudiado más, pero yo también soy buena. Yo también hago cosas de esa calidad”.

Se trata de creer en ti mismo, de estar convencido de que lo vales y de que las vas a armar como artista.

Muchas veces se rieron de mí. Una vez, en una llamada donde me presentaba como artista, simplemente se rieron y me colgaron. Pero no me importó. Seguí. Eventualmente, llegó el tiempo en que ellos me buscaron a mí.

Mi otro consejo es: siempre ten un contrato para tener seguridad, y, en lo personal, no hago nada en donde no me den 50 % de anticipo.

Para terminar: Ana Lucía Tejeda en lo personal

Tres palabras que te definan.

Colorida. Alivianada. Terca. Yo creo que por terca, por aferrarme a lo que quiero, he obtenido todo lo que he logrado.

Tres libros que recomiendes para los artistas

The Birth of Venus. Es una novela histórica de Sarah Dunant sobre cómo Botticelli pintó esta obra. ¡Espectacular! Me encanta.

Cumbres Borrascosas. Es mi libro favorito. Lo he leído mil veces.

Cómo me convertí en marchante de arte. Es un libro que me ayudó en lo comercial. Otro de mis proyectos es vender obras de artistas consagrados. Conectar a los artistas con las personas interesadas en comprar.

Por último, cualquier obra de Kandinsky le sirve a todo artista. La teoría de la línea y el color es mi favorita.

Lema de vida

Life is too short. No la desperdicies. Vive al límite. Disfruta tanto lo bueno como de lo malo.

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