La verdad detrás de la comida «orgánica» y «local»

En los últimos años, las palabras “orgánico” y “local” han tenido un auge. Vemos estas palabras en cada pasillo del supermercado; vemos cada vez más empaques resaltando estas propiedades; presenciamos cada vez más campañas donde nos indican preferir la comida orgánica a la “comercial”. 

Ante esta ola de información, en este post te compartimos los conocimientos básicos sobre estos dos conceptos. Con información de la Dra. Maya Adam, de la Universidad de Stanford, te respondemos: ¿Qué es exactamente la comida orgánica? ¿”Orgánico” y “local” es lo mismo? ¿Cuáles son sus beneficios? ¿Es accesible todos? 

Primero lo primero: qué es lo orgánico y lo “producido localmente”. 

Para las frutas y verduras, lo orgánico significa que los cultivos se realizaron sin fertilizantes ni pesticidas sintéticos, y sin el uso de técnicas de modificación genética.  Para la carne y leche animal, significa que los animales que no han recibido ningún antibiótico u hormona del crecimiento innecesario y que tuvieron acceso a ambientes al aire libre, en vez de solo salas concentradas de alimentación animal. 

En cuanto a lo ‘cultivado localmente’, hay diferentes definiciones. Hay algunas que abarcan los alimentos que han sido cultivados a 160 km de distancia, y otras que abarcan hasta los 450 km. Sea cual sea el parámetro, lo importante es que sea un alimento producido lo más cercano a tu hogar. 

¿Por qué es mejor lo orgánico y lo local? 

En cuanto a lo orgánico, en primer lugar, porque evita los pesticidas y fertilizantes sintéticos. 

Estos componentes no son ni blancos ni negros. Con tanta gente en el mundo para alimentar, los fertilizantes y pesticidas pueden ser una herramienta para generar cantidades abundantes de comida que suplan la demanda. Sin embargo, usarlos de manera excesiva es una amenaza para la salud y el medio ambiente. 

Afectan al medio ambiente porque se fabrican con combustibles fósiles; en consecuencia, liberan gases provocadores del efecto invernadero. Además, porque se filtran en los ríos y arroyos, lagos y mares. Al llegar a estos ecosistemas, los fertilizantes y pesticidas crean unas áreas llamadas zonas muertas, donde no hay suficiente oxígeno para la supervivencia de especies marinas.

Afectan nuestra salud porque al usar fertilizantes y pesticidas en grandes dosis, se crea una resistencia a estos. Es similar a la resistencia de los antibióticos del cuerpo. Los pesticidas matan la la mayoría de las plagas, sin embargo, las que logran sobrevivir, con el paso del tiempo generan bacterias ultra resistentes que eventualmente llegarán a nuestros cuerpos al consumir estos alimentos.

De manera directa, afectan la salud de los agricultores que expuestos regularmente a los pesticidas. A corto plazo, pueden sufrir de intoxicación o envenenamiento. A largo plazo, pueden ser portadores de enfermedades como cáncer, defectos congénitos o discapacidades de aprendizaje.

En cuanto a lo producido localmente, son mejores para nuestra salud porque cuanto más fresco sea el producto, mayor la cantidad de nutrientes. 

Si un alimento es producido a miles de kilómetros de distancia, pasará gran parte de su vida en transporte y almacenamiento. Al momento de llegar a nuestra casa, sus vitaminas y nutrientes serán reducidos. 

Además, son mejores para el medio ambiente porque al viajar una menor distancia de su lugar de producción a tu casa, tienen una huella de carbono menor. Menos distancia = menos gasolina utilizada = menos contaminantes. 

Por último, los alimentos locales ayudan a mantener la economía local. En especial en un país como México donde la agricultura es la actividad económica de familias y estados enteros, consumir local ayuda a que el flujo de dinero quede en la comunidad. 

¿Cualquiera puede consumir orgánico y localmente producido? 

Estos conceptos han caído en una idea equivocada. Se cree que son opciones inalcanzables y demasiado costosas. Aunque algunos productos son de mayor costo comparados a los no orgánicos, existen muchas más opciones para obtener estos alimentos de forma barata y accesible. 

Una de estas opciones son las granjas verticales. Una opción de cultivo personal donde, a diferencia de los huertos tradicionales, no necesitas tierra y solo necesitas dedicarle 15 minutos a la semana a su mantenimiento. Además, este sistema ahorra un 90% de agua a diferencia de los huertos. 

Para conocer más sobre cómo instalar una granja vertical en tu casa, checa nuestra entrevista exclusiva con León F. Bojalil, fundador de la empresa mexicana Granjas Verticales.

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