Costos iniciales para arrancar tu negocio

Emprender es un camino extraordinario que te retará y te hará sentir pleno al ver todo lo que puedes lograr. Sin embargo, antes de adentrarte a esta aventura, debes prepararte para los costos que conlleva. 

Una empresa o proyecto social necesita tiempo para ser rentable. Antes de ver ganancias, tu proyecto necesitará de inversiones de tu parte: materiales, sueldos, infraestructura, costo de formalización, entre otros.

Calcular la inversión que necesitarás para arrancar tu negocio es más sencillo de lo que crees. Aquí te dejamos cinco pasos para calcular la cantidad inicial que debes considerar: 

Costos de germinación 

Antes de iniciar a producir o proveer el servicio, tu empresa necesitará un proceso de germinación, donde determines quién eres como empresa, cuál es tu producto final, qué te hace diferente y quién es tu mercado.

En este rubro, incluye los costos que te ayudan a establecer tus bases como empresa antes de salir a la luz: estudios de mercado, fabricación de prototipos, viajes para conocer y establecer proveedores, planes de llamadas para establecer alianzas o inversiones, contratación de un diseñador gráfico para la identidad gráfica de tu empresa  (logotipo, tipografía, colores institucionales, tarjetas de presentación, etc.) y contratación de un diseñador web para la creación de una página. 

Costos del registro fiscal

Formalizar tu negocio es un paso indispensable para crecer. Con este paso dejarás de ser un comercio informal y pasarás a ser uno con los documentos necesarios para establecer alianzas, acceder a apoyos gubernamentales y tener la posibilidad de operar a mayor escala. 

Sin embargo, en algunos casos, este paso conlleva un costo. Cada constitución empresarial tiene un precio distinto. Para decidir qué opción te conviene más, checa nuestra publicación sobre cómo constituir una empresa en México

Costos directos de producción 

Los costos directos son los recursos que se utilizan en la producción de tu producto o servicio. Para calcular este rubro, suma: los costos de la materia prima + mano de obra involucrada en la producción + costos del producto final. 

Calcular el costo de mano de obra dependerá del nivel de profesionalización que busques en tus empleados. Cuanta más profesionalización, mayor costo. Sin embargo, puedes darte una idea al multiplicar el salario mínimo vigente, por la cantidad de trabajadores necesarios, por la cantidad de días que se necesita en labor.  

Para el costo del producto, toma en cuenta el envasado, el costo del transporte (gasolina y compra o renta de vehículo) y empaquetado (material, costo de diseñador gráfico para la creación de etiquetas, impresión de las etiquetas). 

Costos indirectos de producción 

Estos se refieren a los costos que no están relacionados con el producto per se, pero que son necesarios para el funcionamiento de la empresa, como los aspectos técnicos y administrativos. 

En esta rama entran los costos de electricidad, agua, renta de espacio, seguros de salud para los empleados, capacitación para el personal, viáticos, papelería, pago de impuestos, etc.  

Una vez calculados los costos directos e indirectos, puedes determinar tu costo mínimo de producción. 

Para que haya ganancias, el precio de tu producto o servicio debe ser mayor a la cantidad de dinero que te cuesta producirlo; es decir, mayor al costo mínimo de producción: mano de obra + materia prima + fabricación o servicio + porcentaje de costos indirectos. 

El costo mínimo de producción te ayudará a fijar un precio final para tu producto o servicio. Debes multiplicar este costo mínimo por el porcentaje de utilidad que deseas obtener. Es ideal que la utilidad de tu producto te permita producir uno más, es decir, que la utilidad de producto desde el precio sea del 50% (precio: $100, utilidad: $50).

Esto varía dependiendo de la categoría de tu producto y la estrategia de posicionamiento.

Costos extraordinarios

Todo negocio tiene imprevistos, por lo que siempre debes considerar un porcentaje para ese tipo de gastos dentro de tus costos. Estos son aquellos necesarios para que puedas continuar con tu operación de forma normal, por ejemplo, si se descompone una máquina y debes repararla, si sufres un accidente visitando a un cliente y debes pagar el deducible del seguro, si debes hacer un envío internacional y debes pagar a una empresa de paquetería.

Considera al menos el 10% de tus costos de operación mensual para los gastos extraordinarios. En muchas industrias, este porcentaje puede ser mayor o menor, así que asesórate de un experto en tu rama para entender mejor la naturaleza de estos gastos.

Si quieres conocer más sobre cómo calcular la inversión inicial, te recomendamos este curso gratuito ofrecido por Fundación Slim. 

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