Elevator pitch: cómo venderte en 30 segundos.

El programa de televisión Shark Tank, o en español “Negociando con Tiburones”, muestra a emprendedores presentando sus proyectos a empresarios dispuestos a invertir en nuevos negocios. En menos de un minuto, los participantes deben dejar en claro cuál es su proyecto y convencerlos de invertir en ellos. 

No solo los participantes de Shark Tank necesitan un discurso ganador; todos los emprendedores deben ser capaces de explicar su proyecto en menos un minuto. En la mayoría de los casos, solo tienes unos segundos para atrapar la atención de los demás: un cliente que se acercó a tu tienda, un inversionista que tiene una larga lista de propuestas, un medio de comunicación que decidirá si tu historia vale la pena o no tras una sola llamada… 

Saber atrapar a una persona en 30 segundos puede ser la diferencia entre interesarlos o no

Qué es el elevator pitch

Es la herramienta para venderte en menos de un minuto. Hace referencia a las ocasiones cuando te encontrabas a alguien en el elevador y tenías tan solo el trayecto para contar tu idea. 

El elevator pitch es un discurso condensado, un resumen en segundos de quién eres y qué haces que busca llegar a un siguiente paso: concretar una cita o una venta, hacer que pidan más información, conseguir que pregunten por tus datos como emprendedor, etc. 

El discurso de elevador puede tener diferentes objetivos, así como distintas formas. No necesariamente debes estar en un ascensor para aplicar esta técnica; puedes usarlo en una llamada telefónica, en la primera vez que contactas a alguien por correo electrónico, en un evento al acercarte a alguien, entre otros. Sea cual sea la ocasión donde lo uses, la esencia es la misma: menos de 30 segundos para resumir quién eres y llamar la atención del otro. 

Cómo hacer un elevator pitch 

Realiza un proceso de reflexión 

Antes de presentarte a alguien debes presentarte a ti mismo. Debes conocerte a fondo y saber cada detalle de tu proyecto, porque solo dominando quién eres, serás capaz de transmitir la idea sin titubeos ni dudas. 

De acuerdo con Gerardo Rodríguez, del podcast Cállate y vende, una herramienta para lograr esto es escribiendo. El escribir conlleva un proceso de reflexión más profundo. A diferencia de hablar, al escribir piensas con más detenimiento cada palabra, regresas a las ideas para analizarlas y las visualizas de una mejor manera. 

Algunas preguntas que te ayudarán son: 

  1. ¿Por qué hago lo que hago?
  2. ¿Cómo mi proyecto beneficia a mis clientes? ¿Cómo les traigo valor a su vida? 
  3. ¿Qué necesidades satisfago con mi proyecto? 
  4. ¿Cómo hago lo que hago? 
  5. ¿Qué es lo que hago? 

Es importante que al contestar estas preguntas vayas más allá de describir las cualidades físicas de tu negocio. Adéntrate en los valores que vendes, en el concepto que transmites a través de tu servicio o producto. 

Sigue en contacto con Gerardo Rodríguez: 

Escribe tu idea en 140 caracteres

Twitter, más que una red social, puede convertirse en una herramienta que te enseñará a condensar ideas y a decir más con menos palabras. Al limitar sus publicaciones a 280 caracteres, aprenderás a priorizar ideas y a argumentar de forma directa y breve. 

Vale la pena que hagas este ejercicio: explica cuál es tu producto o servicio y por qué eres diferente en 140 caracteres. Si eres capaz de hacerlo, si con tan pocas palabras se entiende tu idea y cobra sentido, vas por buen camino. 

Practica en reuniones

Piensa en esa ocasiones donde platicas con alguien nuevo y te pregunta “¿Y a qué te dedicas?”. O cuando te reencuentras con alguien con quien habías perdido contacto y nace la pregunta: “¿En qué has estado?”

En estas ocasiones, antes de entrar en detalles, resumes toda tu trayectoria en una frase. Tomemos el ejemplo de emprendedores a quienes hemos entrevistado para nuestra sección Chingones: Fernanda Salazar vende playeras hechas a base de PET. Enrique Lomnitz convierte la lluvia en agua potable por medio de filtros. Pedro A. González lleva cursos y material educativo -que no necesitan conexión a internet- a las comunidades donde el acceso es limitado o nulo. 

Es así como debe ser tu elevator pitch: corto, directo y claro. Un discurso donde en pocas palabras la otra persona sabe de qué trata y le interesa saber cómo lo haces. 

Nunca olvides el Call to action

El elevator pitch no es el fin, sino el medio. Es el canal para enganchar a la otra persona. Es por eso que debes finalizar con un llamado a la acción. Una vez que termines tu discurso, concreta un siguiente contacto: agenda una cita, dale tu tarjeta de presentación a la persona, concreta una llamada telefónica, consigue que acepte revisar más a detalle tu plan de negocio. 

Es decir, de nada sirve un discurso ganador y atractivo si se queda como un primer contacto solamente. Siempre busca que sea el trampolín para concretar otra acción. 

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