Las preguntas que debes hacerte antes de cambiar de trabajo

Hacer cambios en tu vida es parte del proceso de evolución por la que pasamos todos los seres humanos. Incluso si permaneces por mucho tiempo en un mismo trabajo, o haciendo algo durante un largo tiempo, tu mismo instinto te lleva a buscar ese «hacer algo diferente» para saciar esa necesidad de moverte.

Darle un giro a nuestra vida siempre es bueno, los cambios implican nuevos retos y aventuras. Necesitas poner en una balanza cuál es el estatus de eso que quieres cambiar antes de tomar una decisión. Tener claros los pros y contras te ayudará a poder responder las preguntas necesarias para tomar el camino correcto.

Lo más importante en la vida es que seas feliz, por esta razón, te dejamos unas preguntas que te ayudarán a valorar si la chamba en la que estás desde hace tiempo, aún es para ti, o mejor te animas al cambio. Para que aún con miedo, te atrevas a darle ese cambio a tu vida.

Evalúa la situación general y piensa con la cabeza fría

Poco reconocimiento, mala relación con los jefes, poca o nula oportunidad de crecimiento, carga de trabajo cada vez más pesada y bajos salarios. Por estas razones, en México, el 78% de los empleados está insatisfecho con su trabajo, de acuerdo con el reporte de Steelcase. 

Ante este panorama, es fácil caer en decisiones tomadas con el hígado en vez del cerebro. Es fácil dejarse llevar por el enojo; aceptar cualquier cosa por la desesperación de salir de ahí; rendirse en una postura de “lo que sea menos esto”. 

Sabemos que es un ambiente poco agradable para ti, tanto en lo personal como lo profesional; sin embargo, no dejes que tus sentimientos nublen tu juicio. Cambiar de empleo es una decisión importante porque puede ser la salida a tus problemas, o la entrada a unos nuevos si no lo haces correctamente. Por tanto, tienes que tomar la decisión de manera racional, cuidada y pensada. 

¿Es un paso hacia donde quieres ir?

Antes de responder a esta pregunta debes pedir mucha claridad en los detalles del puesto laboral. No te quedes solo con el título o con la descripción general del trabajo; pide todas las especificaciones posibles: ¿Es un puesto de ejecutivo o de mando? Si es ejecutivo, ¿quiénes serían tus superiores? Si es de mando, ¿cuántas personas tendrás que liderar? ¿Cuáles son las tareas a realizar? ¿Cuál es el horario oficial y el extraoficial?

Una vez que tengas esta información sobre la mesa, pregúntate si te agrada verdaderamente. Si la respuesta es sí, ya tienes un punto a favor. Si es no, ten cuidado en aventurarte a una situación que pareciera distinta, pero que podría ser lo mismo

El secreto peor guardado para tener éxito en el trabajo es que te guste lo que haces. Así que piensa si este es un paso en la dirección hacia donde quieres ir, si no lo es (por mejor sueldo, ubicación o prestaciones que tengas), mejor considera otra opción que te lleve a donde quieres llegar.

¿Cuál es el sueldo verdadero y los gastos implícitos?

No pienses solo en el salario; pondera todos los factores. En el rush del momento, en la desesperación de encontrar algo diferente, es común guiarse solo por el aspecto más visible: si ganarás más o menos. 

Es un aspecto muy importante, pero no lo es todo. Hay otros “salarios” que si bien no son tan visibles para tu cartera, también afectan: ¿La propuesta de remuneración es antes o después de impuestos? ¿Tendrás prestaciones, como seguro de gastos médicos, seguro de vida, vales de despensa o de gasolina? ¿Te dan lugar de estacionamiento? ¿Cuántos días de vacaciones? ¿Gastarías lo mismo en gasolina o en transporte público? 

Estos aspectos son dejados en segundo plano porque son gastos que no ves a la primera. Por ejemplo, en caso de que no tener lugar de estacionamiento, considera que tendrás que descontar de tu salario el costo de un espacio de lunes a viernes. Será un “gasto hormiga” que tal vez no notes en el día a día, pero que a final de mes pasará factura. 

Además de ver los costos para tu cartera, también toma en cuenta los costos en tu calidad de vida. Si en tu nuevo trabajo harás el doble de tiempo para llegar, ¿aun así lo quieres tomar? Si el salario es mayor, pero el horario laboral es más amplio, ¿estás dispuesto a dejar de tener el tiempo libre al que estabas acostumbrado? 

Repetimos: todos estos son factores que afectan tu cartera y tu estilo de vida, por lo tanto debes ver el panorama completo. 

¿Es la mejor decisión a largo plazo?

Las preguntas del punto anterior te ayudan a definir si es la mejor opción a corto plazo, si te ayudará a superar tus problemas actuales. Pero para decidir, también debes pensar a largo plazo. 

Para definir esto tienes que hacer una introspección personal. ¿Cómo te ves en dos o cinco años? ¿Dejando de lado las experiencias laborales, te gusta tu profesión?

Si el problema es más profundo que un solo trabajo, si se trata de tu profesión en general, cambiar de oficina no solucionará tu malestar.

En caso de que quieras hacer un cambio drástico en tu vida laboral, recuerda: ¡nunca es tarde para hacerlo! En nuestro post Cambiar de carrera sin morir en el intento te dejamos cinco tips para ir por la vida laboral de tus sueños. 

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