Cómo empezar a estructurar tu modelo de negocio

Al tomar la decisión de emprender un negocio, debes dedicar un tiempo considerable a germinar tu idea antes de tomar cualquier acción. Es decir, antes de comenzar a producir, vender o incluso de compartirle a tus familiares y amigos, debes cumplir con un proceso previo: la estructuración de tu modelo de negocio. 

Usa todo el tiempo que necesites en este proceso. Este es el paso más importante en tu aventura como emprendedor porque son las bases con las que trabajarás durante la vida de tu negocio. 

Las bases de un negocio son como los cimientos de una casa. Son la diferencia entre levantar una edificación sólida y duradera, a una frágil y rompible. 

Si tienes dudas sobre cómo redactar tu modelo o idea, te dejamos una lista de datos relevantes que definirán cuál es tu negocio y sus características. 

Campo de negocio

Se refiere a la categoría o industria en la cual buscas emprender. Por ejemplo, ropa, joyería, agricultura, educación… 

Especifica la razón por la que elijas esta industria. Te ayudará a determinar tus intereses y fortalezas. Por ejemplo: “quiero emprender en joyería porque tengo acceso a proveedores de plata” o “quiero emprender porque mis diseños no se encuentran en otra joyería del país”. 

Tipo de negocio

Una vez definido el campo, pregúntate cómo quieres intervenir en él. ¿Quieres dedicarte a la manufactura, a los servicios, la venta por mayoreo o al comercio minorista (retail)? 

Es completamente diferente dedicarte a la industria textil como manufacturero de materias primas a hacerlo como vendedor de ropa en una tienda. Los objetivos, las estrategias, las tácticas, y lo más importante, tus actividades del diario serán diferentes. Por esa razón es esencial definir el tipo de negocio. 

Si tienes dudas sobre qué tipo elegir, ordena tus opciones conforme a la factibilidad. Analiza la cantidad de recursos que tomaría cada opción y la cantidad que tienes al momento. Si es tu primer emprendimiento, te recomendamos elegir la idea más factible. 

Objetivos y alcance

“¿Este paso me llevará a mi objetivo de venta?” “¿Esta imagen va con mi marca?” “¿Este producto lo comparían mis clientes, o no vale la pena integrarlo?”

Para responder a estas y demás preguntas que se te presentarán en tu vida de emprendedor, debes tener objetivos definidos y una esencia clara. Ellos funcionarán como tu brújula para guiar tus acciones en el día a día. 

Para lograr claridad en quién eres y qué buscas, responde las siguientes preguntas. Recuerda que entre más específico y detallado sea tu modelo de negocio es mejor. 

  • Qué necesidades cubre el producto o servicio.
  • Quién lo comprará y por qué. En este rubro, incluye tendencias de mercado en las cuales puedas entrar, comportamiento del sector al cual te diriges y clientes potenciales. 
  • Dónde se podrá comprar.
  • Propuesta de valor que ofrecerás.

Recursos requeridos para iniciar labores

Para determinar la factibilidad de la que hablamos en el punto “Tipo de negocio”, toma en cuenta que un proyecto requiere de tres tipos de recursos: 

  • Mecánicos: dónde y cómo se distribuye el producto o servicio.
  • Humanos: estructura organizacional, personal y puestos necesarios para las labores del día a día. 
  • Financieros: recursos materiales y económicos necesarios para echar a andar el negocio. 

Para más información de cómo calcular los recursos que necesitas, checa nuestro post sobre cómo calcular la inversión inicial de tu negocio

Aspectos internos

Al hacer un modelo de negocio, también tienes que considerarte a ti como persona y emprendedor. Analiza la disponibilidad que tienes para dedicarte al emprendimiento; es decir, el tiempo disponible y el que estás dispuesto a dar a tu proyecto respecto a los demás ámbitos de tu vida. 

Si buscas emprender pero aún no tienes la posibilidad de renunciar a tu trabajo seguro y estable, checa nuestro post Emprender cuando trabajas tiempo completo. 

Asimismo, compara tus habilidades actuales con las habilidades necesarias para emprender tu negocio. Pregúntate cuáles dominas, en cuáles necesitas trabajar, en qué aspectos necesitas llamar a un tercero para hacerse cargo de ese rubro. También toma en cuenta la experiencia laboral que has tenido y cómo podrías aplicar esos conocimientos en tu emprendimiento.

Aspectos externos 

Una vez definida tu esencia -la parte que depende de ti directamente-, es momento de determinar los aspectos fuera de tu alcance pero que pueden impactar tu negocio. 

En la parte de oportunidades, identifica tu red de amigos o conocidos que puedan asesorarte o ayudarte de alguna manera. También identifica una lista de programas o instituciones en las cuales puedas buscar financiamiento. Desde opciones públicas como programas impulsados por secretarías de estado o empresas gubernamentales, hasta opciones privadas como socios o inversionistas, empresas nacionales, extranjeras y transnacionales, empresas que fungen como fondeadoras o incubadoras de negocios e instituciones financieras.

Deja un comentario