Carlos José Urquijo de Fotos Mentales: Todo camino empieza con el primer paso

Nuestro chingón de la semana es un fotógrafo gastronómico y apasionado de la vida, que busca transmitir sentimientos y emociones que duren para siempre, capturados por su cámara.

Un hombre que te inspirara a empezar desde cero en cualquier momento y ante cualquier adversidad que se presente en tu camino.

¿Cómo llegaste a la Ciudad de México?

Soy de Mazatlán, siempre tuve muy claro que para poder crecer, tenía que salirme de ahí. Me di cuenta desde que estaba en la preparatoria. La ciudad llega un punto en el que ya no da más. Es normal, está estructurada de esa manera.

Salgo del lugar en donde vivía y me voy a Hermosillo a estudiar. Me quedo 11 años. Tardé más tiempo en terminar la carrera 6 – 7 años porque los últimos años estudiaba y trabajaba. Tenía un trabajo formal en un banco, los horarios eran difíciles. Decidí salir de ahí porque quería ganar más dinero. Entré a un trabajo gubernamental, pero las cosas no salieron bien y solo duré tres meses.

Por una u otra razón, llegué a Saltillo. Con deudas y mal emocionalmente. Una analogía de cómo llegué a Saltillo es como un árbol de navidad: te vas colgando cosas – debes tener casa, un título, casarte. Cuando llegué a Saltillo fue como si me hubieran sacudido, con pocas hojas y en pedazos.

En ese inter empiezo a reencontrarme a mí mismo, a recordar qué es lo que me gusta, qué es lo que quiero hacer, cosas muy sencillas. Buscaba reconectar con el Carlos de niño.

Ese proceso me lleva un año, complicado porque después de 10 años viviendo solo, regresé a casa de mis papás a los 32.

Mientras tengas definido que no quieres, ya avanzaste algo. No quería volver a perderme a mí mismo.

En ese momento, el ambiente era muy difícil por el tema del narcotráfico que estaba muy fuerte en el norte. Había muertos y balaceras todo el tiempo, Saltillo empezaba a ser muy peligroso también. Como sociedad se empezaba a dividir.

Dada la difícil situación, unos chavos en Monterrey empezaron a dar abrazos en la calle y se me hizo algo increíble. Conocí a dos amigos a través de Twitter, a quienes les planteé el proyecto. Les encantó y de ahí nació Abrazo MX.

Antes de salir a dar abrazos, lanzamos una campaña de abrazos virtuales los lunes en twitter. Empezó a hacerse una dinámica muy padre durante tres meses, y al cuarto mes se empezaba a sumar más gente. Cuando salimos a dar abrazos en Saltillo, Starbucks nos apoyaba con café, una pizzería nos apoyó con el lugar para hacer las mantas y, de repente, los medios ya estaban llamando para entrevistas. Yo solo quería dar abrazos (risas).

Sabía que el problema de los balazos y la inseguridad no se iba a resolver, pero al menos lográbamos cambiar el estado de ánimo a las personas. Lo repetimos dos meses después, pero ya no era solo Saltillo, se unieron 10 ciudades más.

Abrazo MX fue mi catalizador, el momento en el que dije – ya estoy bien, ya me encontré y estoy listo -. En ese momento regresé a casa de mis papás y les dije – me voy a la Ciudad de México -.

No tenía nada, ni a dónde llegar, ni dinero. Llegué a casa de los primos de una amiga, que me hicieron el favor de prestarme su casa unos días. A los dos días me dicen -tengo que desocupar el cuarto-, busqué a un primo hermano con el que me llevo muy bien y le cuento mi situación. Me dice -vente para acá, eres familia-. Ese mismo día que me voy a vivir a su casa, donde duermo en un futón durante un mes. Siempre les estaré agradecido por recibirme y apoyarme. Tengo 7 años en la Ciudad de México, ha sido un caminar y un descubrir.

Lo que siempre he tenido muy claro es seguir avanzando, muévete y en el camino las cosas se irán dando y acomodando. Va a sonar muy drástico, pero siempre pienso: un día me voy a morir, haga lo que haga, ojalá sea en muchos años (risas). Eso me da perspectiva, a veces lo que pensamos es que cada día que pasa es un día más, pero no, es un día menos.

El día que yo me muera, quiero saber que hice todo lo que siempre quise. Tienes que estar abierto a todas las posibilidades que te da la vida, sin importar en dónde sea. Eso es lo que me ha llevado a trabajar en un banco, en tiempos compartidos, en una dulcería y ahora soy fotógrafo gastronómico (risas) ¡¿en que momento?!

Para mí siempre ha existido un hilo conductor que es: hacer lo que te gusta.

Un chef me preguntó -¿por qué te gusta tanto la foto y por qué te apasiona tanto?-, la respuesta fue simple -porque me gusta-.

Cuando veo una foto, hay algo que se mueve adentro bien cabron que no te puedo explicar, es como algo que crece y sale de mi, ¡y me encanta!

¿Qué es lo que más te gusta de la fotografía?

Es como si pudieras cortar un pedazo en el tiempo con un bisturí y quedarte con él. Al mismo tiempo, te posiciona en un lugar, en un espacio, en una historia.

En las fotos no veo el objeto principal, veo todo lo que hay alrededor. Eso me da más información que el sujeto principal. Tomo ese pedazo de historia y lo transmito a alguien más. Juego con los colores, con las sombras; o te vas a blanco y negro y juegas con los tonos.

Puedo estar muerto de una sesión de fotos de diez horas, cansado de no poder más, pero cuando llega el chispazo, es inexplicable. Me pasó un día con un cliente. Después de ocho horas en el set, por error le pego a un salero que se riega sobre la mesa. Cuando volteo para disculparme, y veo el salero, haz de cuenta que dormí ocho y horas toda la energía regresó. Seguido fue: -¡tráeme la carne vamos a hacer esto!- estaba como nuevo, no sé de dónde viene.

Desde tu perspectiva, ¿cuál es la mejor manera de lograr plasmar ese pedazo de tiempo en una fotografía?

Creo que la parte importante es conectar contigo, es tener esta unión entre lo sentimental con lo cerebral que es el raciocinio y lo divino.

Son las cosas que no sabes por qué suceden, pero que te llenan de vida. Algunos le llaman Dios, buda, energía, sincronías, cada uno lo llama como quiere. Son estos chispazos que te llegan, conectan contigo y empiezas a desarrollarlo.

Creo que la parte más importante es conectar tu corazón con tu cerebro. Tú puedes encontrar este hilo conductor que es diferente para todos.

Para mí esta parte divina es esto que va más allá de mi cabeza, lo conecto y después busco encontrarme en el momento.

Cuando tengo que hacer una foto, me pregunto: ¿qué quiero comunicar? ¿Qué quiero hablar del chef? A veces no lo sabes, pero siempre puedes preguntar, y esa información que te va a llegar te ayudará mucho. Preguntar es tan simple, pero no solemos hacerlo.

Siempre me siento y platico con la persona. Un punto importante en el tema de la fotografía es investigar. Ahora es más fácil, te puedes meter a las redes sociales y tener más información.

Son dos cosas: qué quiere comunicar esa persona o el negocio y cómo le puedo ayudar a que esa comunicación se potencialice. Ese ejercicio es interno, lo hago antes, así cuando llego, ya tengo la idea. La complemento con el chef o con quien vaya a trabajar.

¿Qué haces para encontrar el balance entre lo cerebral y lo sentimental?

Es un proceso que hago todos los días:

Me levanto a las 5 am, en las mañanas estudio y leo de superación personal, negocios, fotografía. Escribo cómo me siento en un pequeño diario. Soy una persona de mañana, es cuando se da mi proceso creativo. Empiezo planteando qué quiero lograr este día.

Cuando me levanto antes de que salga el sol, siento que yo marco el ritmo de mi día.

Hago ejercicio, veo series de comida y zombis (risas). Hablo con la gente, me encanta. Desde el policía hasta el dueño del restaurante, me ayuda mucho a humanizarme. Me ayuda a tener información y me conecto con la gente.

También tengo días en los que no quiero hablar con nadie, es normal. Hay tiempos y pausas que son válidas, como ser humano necesitas recuperarte, eso te ayudará a refrescar tus ideas.

Todo esto me ayuda a alimentar el alma y conectarla con mi mente.

Cómo surge el nombre de Fotos Mentales?

En el mundo de la fotografía, todos nos llamamos «Juan Pérez fotógrafo», entonces pensé cómo me voy a llamar yo: Carlos Urquijo fotógrafo, no me gustaba.

Una mañana pensé en la idea de que un día me voy a morir, y yo quiero que esto dure generaciones. Si ligo mi nombre de fotografía o de comunicación a mi persona, el día que me muera, se va conmigo. Dije no, esto no puede estar ligado a mí, tiene que ser un concepto que vaya más allá de mí, lo despersonalizo y lo entrego al universo, ya no es mío.

La frase de Fotos Mentales viene de una frase que una vez leí y la hice mía que dice «yo tomo fotos mentales para practicar”, vas en la calle y vas tomando fotos mentales. De ahí creé el concepto, me metí a buscar si no estaba registrada la marca y vi que no. La registré para protegerla legalmente.

Todo gira alrededor de la fotografía, pero de repente hay ideas de comunicación, de video, gastronómica.

¿A quién admiras como fotógrafo?

Son muchos, pero a la vez ninguno. Hay un fotógrafo gastronómico se llama Andrew Scrivani, del NY Times, Oliver Vegas – fotógrafo de viaje. Fotógrafo gastronómico en México es Nacho Urquiza, de él nacemos muchos.

Cuando empecé como fotógrafo tomaba fotos de todo. Empecé con Street, paisaje, viaje. No me sentía bien, y me pregunté: ¿qué puede unir la fotografía de viajes y la comida que me encanta? Street – Gastro.

Mucho de mi fotografía es ir limpiando estos demonios de chico.

Cuando era niño, era el mas alto y el más gordito de todos. Sufrí sobrepeso toda la primaria. Fue un trauma con la comida y la dejé. A los 33 años pensé: qué estúpido haber negado lo que más me gustaba.

Estoy curándome de algo que me encanta, ¿para qué irme por otros lados si es la comida y la cocina lo que me gusta? Por medio de la cámara ayudo a mi psicología.

¿Comida favorita?

Me encanta la comida asiática, chop suey, la carne asada, al ser del norte la comida asada me mata.

¿Consejos para los que inician en la foto?

¡Chingale! A veces nos metemos la idea que debiéramos de saber qué fotos queremos en el momento, debemos de tener claro a dónde queremos llegar y saber todo lo técnico de la fotografía. Son preguntas que yo me hice al principio al igual que varios amigos fotógrafos.

El día que compras una cámara, no tienes idea en dónde te vas a parar, dónde vas a terminar. En mi vida me imaginé ser fotógrafo gastronómico.

Encuentra tu estilo, no es a la primera foto.

Busca tu estilo, hasta que llegue un punto en el que digas -esto me gusta y me llena-. Puede ser que vivas de tomar fotos, de comunicación, hay muchas ramificaciones. El 95% te va a decir que te vayas a foto de boda, paga muy bien, hay mucho mercado, todos se casan, pero también hay muchos fotógrafos de boda y tal vez no te llena. Haz pruebas, lee, ve material gráfico, ve diferentes estilos.

Para estudiar la iluminación de comida, estudié fotografía de retrato y tomé cursos de flash en personas, no en alimentos, eso me da otra perspectiva. Busca tu estilo y encuéntralo. Cuando lo encuentres, vuelve a buscar para que no te estanques. Sé una persona que no se conforma con lo que ve.

Conoce tu equipo, tú lo vas a manejar a tu manera para poder plasmar lo que quieres.

No cometas el error de creer que necesitas el mejor equipo para ser el mejor fotógrafo, eso solo es inseguridad. El que hace una foto eres tú.

Hay ciertos lentes que te van a ayudar mucho, un macro para foto de gastro, un 24-70, una cámara full frame te va a dar un mejor rango dinámico para posproducir la fotografía. Enfócate en tu quipo, conócelo y que tu seguridad esté en tu trabajo.

Enfócate en los resultados no en lo que has estudiado, critícate, apapáchate, sal a inspirarte, busca restaurantes, formas, colores, habla con la gente, sé abierto a todo.

Las ideas vienen de la cabeza así que ponte a trabajar, la inspiración llegará cuando estés trabajando.

¿Cómo hacer una cotización?

Siempre es un tema complicado, hay muchas variables que tienes que considerar. Me voy a enfocar a la foto de gastronomía y las partes técnicas.

Tiempo entre platillos, numero de platillos, va a ser en estudio o en otro lugar, va a ser de día o de noche, va a ser con luz natural o artificial, necesitas contratar maquillista de alimentos, si necesitas transportarte, viáticos. Todos esos son aspectos técnicos para considerar, dos días de shooting más posproducción. Todo eso son números y es fácil hacerlo.

Una cosa que es vital, y a veces se nos olvida, que cuando armes tu cotización y ya tengas un número mágico, tu sueldo como fotógrafo y tu margen de utilidad son dos cosas diferentes.

Tú eres la empresa y te vas a pagar un sueldo que tú decides. Para calcularlo, si actualmente estás trabajando y tienes un sueldo fijo, divídelo entre número de horas y es lo que ganas en horas. Eso te dará una base para saber un aproximado y decidas si quieres ganar menos o más por hora.

Tu sueldo es lo vas a ganar por crear el contenido del proyecto. Te los pagas a ti y los puedes usar para lo que quieras.

El margen de utilidad, una vez que tengas el costo de lo que te cuesta producir, más tu sueldo, ahí agregas un margen de utilidad. Ese ingreso lo usas para que tu empresa crezca, comprar nuevo equipo, marketing, publicidad, vas haciendo un colchón. No cometas el error de mezclarlos.

Una vez que tengas definida tu cotización, pregúntate si te sientes bien con lo que vas a ganar, si estas tranquilo. A todos nos pasa que cotizas menos y ganas poco, es importante que estés cómodo y no sientas que estás regalando tu trabajo. Cotiza sobre resultados, no sobre lo que sabes y los estudios que tengas . El cliente te va a pagar por resultados.

¿Qué es lo mejor de tu trabajo como fotógrafo?

Conocer gente, conocer chefs, platicar con el personal, ver la producción, su pasión cómo transforman, y cómo puedo ayudarles como fotógrafo a que su producto explote y se potencialice. El artista no soy yo, es el chef, yo solo hago que su platillo se vea muy chingón. Para mí, esas son las partes más importantes.

Me ha dado la oportunidad de llevarme a lugares en donde nunca me imaginé, poder viajar, conocer personas. Tuve la oportunidad de fotografiar a Maroon 5 en el 2012, fue un día que me desperté con el pie izquierdo y pedía que por favor terminara pronto y acabe yendo a su concierto como fotógrafo. Nunca sabes qué puede pasar.

La fotografía es mi terapia y mi terapeuta.

Estoy haciendo las paces con ese Carlitos del pasado y agarrando confianza en mí mismo. Dándome cuenta de lo que valgo y lo que puedo lograr.

Lo más complicado es hacer una cotización (risas) es lo más difícil. Otra cosa que no me gusta es que como gremio se ponen el pie unos a otros, no nos estamos ayudando.

No me gusta que cuando hay un platillo que se ve buenísimo y no lo puedes probar (risas). Estás babeando y no puedes probarlo, se manosea todo. A veces te lo dan a probar y ya la hiciste.

¿Cómo te describes en dos palabras?

Abierto y aventado / arriesgado

Mido el riesgo, pero no me paraliza.

¿Libros o series que nos recomiendes?

Series Street food, chef table, el menú de los millonarios.

Secreto de una mente millonaria, piensa en llegar a ser rico. Es un viaje interno espectacular en donde al final de cuentas te dice: lo único que puede controlar el ser humano es su pensamiento.

Everything is fucked – me encanta te dice todo está de la mierda, pero este libro es acerca de la esperanza, es muy irreverente.

Pasatiempos

Lectura, fotografía, visitar restaurantes nuevos poco conocidos. Descubrir lugares, viajar.

Lema de vida

– No es un día más es un día menos

– Hazlo

– Busco comunicar pasiones, proyectos por medio de la fotografía.

¿Algo que quisieras decirle a quienes te leen?

Hay que creer en uno mismo siempre, a veces estás muy arriba y a veces muy abajo, es normal. Todos los que vemos que son un ejemplo a seguir, alguna vez estuvieron como tú. No te frustres porque todavía no llegas a donde quieres llegar, y si no lo tienes claro no te preocupes, lo vas a ir descubriendo durante el camino.

Siempre hay que estar abierto a todas las opciones, no hay una edad, no hay un tiempo límite.

Yo tengo 39 años y me casé el año pasado. Soy muy feliz. La vida no es una carrera. Te vas a cansar, te vas a frustrar, vas a querer mandar todo a la mierda. Hay etapas, debes aceptarlas y aprender de ellas.

Nunca dejes de cumplir tus sueños, recuerda tus sueños de niño y cúmplelos. Siempre avanza, aún madreado camina un paso.

Todos los largos trayectos empiezan con el primer paso.

No pares, descansa si es necesario, pero no te detengas. Hazle caso a tu mente y a tus sentimientos, hay que chingarle y seguir caminando.

“Todos los caminos ya fueron recorridos, todas las historias ya fueron contadas y todas las fotografías ya fueron tomadas pero ningún camino, ninguna historia y ninguna fotografía fue tomada por ti.”

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