Burnout: el síndrome psicológico que acaba con tu productividad

En español, desgaste ocupacional, el burnout se presenta cuando se experimenta estrés laboral de manera crónica. 

De acuerdo con Felipe Uribe, catedrático de la Facultad de Psicología de la UNAM, es un trastorno que impacta a nivel psicosomático. Es decir, provoca ansiedad, depresión, dolores de cabeza, de músculos y problemas gastrointestinales (estreñimiento, por ejemplo). 

El estrés, a su vez, provoca que te saltes comidas a falta de hambre o que necesites masticar algo como forma de controlar la ansiedad o que tengas más antojo por alimentos altos en azúcar. En consecuencia, aumenta el riesgo de presentar sobrepeso u obesidad. 

El burnout afecta primordialmente a personas de 25 a 40 años de edad, de los cuales, el 20 % presenta síntomas como las ya mencionados, y el otro 30 % tiene en riesgo su salud porque sus enfermedades ya escalaron: ya presentan diabetes, presión arterial o incluso infartos. 

¿Te sientes identificado con algún síntoma? Te explicamos más sobre este síndrome. El primer paso para acabar con él es identificarlo.

Por qué inicia el burnout

Malach y Jackson, investigadores de Palo Alto, California, Estados Unidos, determinaron tres factores que caracterizan al burnout. Además de los síntomas físicos presentados anteriormente, fíjate en tu comportamiento contigo y con los demás. 

  • Cansancio emocional. Todos son diferentes en este aspecto. Se puede presentar a manera de enojo o de tristeza. El común denominador es presentar un sentimiento negativo, prácticamente todo el tiempo, incluso sin un desencadenante que lo provoque. 
  • Despersonalización. Se refiere a mostrar insensibilidad, cinismo o incluso desquitarse con otras personas. Dirigir tu enojo a clientes, compañeros de trabajo u otras personas que se cruzan en tu día. Por ejemplo, un empleado que avienta los papeles a la persona que atiende, o un taxista que grita a sus pasajeros. De acuerdo con Felipe Uribe, es un mecanismo de defensa donde se prefiere maltratar al otro antes de que el otro maltrate a uno. 
  • Falta de realización personal. Se pierde la capacidad de asombro y la motivación. Sientes que tu trabajo no vale nada y entras en un modo automático, donde trabajas sin esfuerzo ni razón. Estás en descontento con tu empresa, con tu puesto y tu vida laboral en general. 

Cómo se impregna en tu vida el burnout

El síndrome del profesionista cansado no se presenta de un día para otro, sino va escalando, incluso sin darnos cuenta. De acuerdo con Alma Lucero Sosa Blanca, de la Facultad de Psicología de la UNAM, estas son las fases del burnout: 

  • Fase de ilusión: Tienes mucha energía para el trabajo. Hay grandes expectativas (con frecuencia, poco realistas) y, en consecuencia, te involucras demasiado y pides voluntariamente más carga de trabajo. 
  • Fase de estancamiento: Es la fase donde tus expectativas chocan con la realidad. Comienzas a ser más realista y objetivo con tu trabajo o empresa y, por tanto, pierdes un poco la ilusión del principio. Esta etapa es esencial. Aquí puedes dar vuelta al asunto; es una etapa de reflexión y autoconocimiento que puedes usar para replantear tus acciones o para comunicar con los demás lo que no te gusta. 
  • Fase de apatía: La frustración que te provoca no vivir tus expectativas afecta tu interés y productividad. En esta etapa, empiezas a fallar en tus obligaciones, evitas el contacto con tus compañeros o incluso empiezas a faltar por completo a tu trabajo. 
  • Fase de distanciamiento: A estas alturas, estás crónicamente frustrado. Hay un sentimiento de vacío, desmotivación y desinterés. Aquí es donde los síntomas psicológicos y físicos que te mostramos anteriormente se hacen más visibles. Es una etapa difícil de superar porque si bien puedes ser consciente de tu descontento, justificas tu trabajo. Es decir, prefieres evitar riesgos y prefieres quedarte en ese trabajo que te hace infeliz porque no quieres perder la estabilidad que tienes. 

Cómo superar el síndrome del burnout

Tres ejercicios que te pueden ayudar a controlar este síndrome: 

  • Reflexiona sobre lo que quieres en la vida laboral. Deshebra tu malestar general; es decir, identifica exactamente qué es lo que no te gusta de tu situación actual, qué es lo que piensas que podría mejorar tu vida laboral. 
  • Inicia algún proyecto personal mientras sigas trabajando. Puede ser emprender un pequeño negocio, aprender algo que siempre tuviste ganas de hacerlo o incluso iniciar un nuevo hobbie. Un proyecto que sientas tuyo te ayudará a mejorar tu motivación. 
  • Acude con un profesional. La salud mental es igual de importante que la física, y así como acudes con un profesional cuando algo duele en tu cuerpo, debes hacerlo cuando algo no está bien con tus sentimientos. Tener el acompañamiento de un psicólogo te servirá para sobrepasar este y otros problemas.

Deja un comentario