Por qué los empleados pierden la motivación

Dicen que un empleado feliz es un empleado productivo. Una persona motivada va más allá de la ley del mínimo esfuerzo; al contrario, realiza su trabajo en tiempo y forma, se involucra, se pone “la camiseta”, es proactivo e incluso propone nuevas ideas para mejorar el negocio. 

Para lograr empleados felices y productivos, se necesita la motivación, el tener una razón y la voluntad para realizar las cosas. Es por eso que te enlistamos las principales razones por las que un empleado pierde la motivación. ¡Tenlas en cuenta y evítalas a toda costa!

No encuentra la vocación de tu empresa

Recuerda que las empresas son más que el producto o servicio que venden. La esencia de una compañía es el porqué hacen lo que hacen; cuál es la visión que guía sus acciones. 

¿Por qué es importante que una empresa tenga y exprese su vocación? Tomemos el ejemplo de un contador. En cualquier empresa podría prestar sus servicios: desde cadenas de comida hasta instituciones gubernamentales. ¿Qué lo motiva a quedarse en una y no en otra? El porqué de la compañía. La vocación. El sentir que más allá de su trabajo como tal, aporta de alguna manera a un bien mayor. 

En especial entre la generación Z, la nueva fuerza laboral en puerta, la vocación es un factor determinante en sus vidas. De acuerdo con Yolanda Barrita, de la agencia Lexia Insights Solutions, son una generación a la que le gusta comprometerse con una causa. 

Si no encuentran una causa en tu empresa, fácilmente se aburrirá por la inevitable rutina del trabajo y no tendrá una visión que le recuerde por qué hace lo que hace.

Es víctima del síndrome del impostor

Hay ocasiones en que la persona no toma más acción dentro de la empresa porque no se cree capaz. 

Este sentimiento es un foco rojo. Si no cree que tienen las habilidades, si cree que no sabe lo suficiente, si cree que fallará, nunca se motivará a hacer las cosas. Es decir, para este tipo de empleado no es una cuestión de querer, sino de poder. 

Para saber más de este síndrome, cómo identificarlo y cómo combatirlo, checa nuestro post al respecto. 

Falta de retos

La rutina es la rutina. Inevitablemente, en cualquier trabajo, llega un momento en que el día a día se apodera de la motivación. Las jornadas laborales parecen un loop interminable, una repetición del día anterior sin nada nuevo que ofrecer. 

La falta de retos provoca que la rutina se sienta aún más pesada a tal grado de perder por completo la motivación. 

Si tus empleados sienten que llevan haciendo el mismo trabajo, sin ningún avance o nuevo reto que los desafíe, fácilmente caerán en un mood automático. 

Falta de reconocimiento o valoración

Es un error creer que lo único que le debes a tus empleados es su cheque cada quincena. Su relación va más allá de un simple intercambio de pago quincenal por horas de trabajo. Tu empleado te está ofreciendo su tiempo, su talento, sus ideas y lo más importante, parte de su vida al seleccionarte como su empleador. 

Por tanto, trata de reconocer esto. Premia sus esfuerzos. Hazlo sentir que realmente valoras su aportación a tu empresa.

Puedes lograrlo con pequeños cambios como agradecerle personalmente su trabajo, reconocerle frente a todos cuando hizo algo excelente, darle el crédito ante clientes o demás empleados o incluso mediante una bonificación. 

Siente un trato injusto en la empresa

Una práctica muy común en las empresas es sobrecargar a los empleados productivos con el trabajo que sus empleados menos productivos no alcanzaron a hacer. “¿Fulanita ya terminó? Perfecto. Que termine el trabajo de Menganito aunque ya sea su hora de salida”. 

Esto es un grave error. En primer lugar, harás que tus empleados productivos pierdan la motivación por hacer bien su trabajo porque sabrán que cumplirlo solo les traerá horas extra y mayor carga de trabajo. Además, generará una fricción entre el equipo porque el empleado productivo sentirá rencor y enojo hacia los que no cumplieron con su trabajo. 

En segundo lugar, solo provocarás que el empleado menos productivo siga con esta tendencia. Si sabe que alguien más hará su trabajo, no se motivará en cambiar y mejorar. Y si constantemente alguien le hace el trabajo, tampoco se capacitará en cómo hacerlo. 

Sus planes cambiaron

No todo está en manos del empleador. Hay veces en que por más que la empresa y el equipo mantengan la motivación, el empleado no responderá por motivos personales. 

Es común que un empleado cambie de vocación o de planes profesionales. También es normal que tenga una insatisfacción constante porque es lo que nos motiva como seres humanos a seguir moviéndonos. 

Si es el caso, no lo tomes como personal, más bien tómalo como realmente es: parte de un ciclo.

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