Qué hacer cuando tienes conflictos con tu socio

En cualquier relación, las fricciones son inevitables. La relación con tu socio o inversionista no es la excepción. Siempre hay opiniones diferentes que generan debate, actitudes del otro que no nos gustan del todo; malentendidos; peleas por insignificancias, etc. 

Pero aunque el conflicto sea inevitable, no es intratable. Siempre hay maneras de arreglar la situación

Hoy te reunimos cinco pasos para lidiar con conflictos con tu socio:

PREVENCIÓN DEL CONFLICTO

Cuentas claras, amistades largas

El manejo del dinero es una de las principales causas de conflictos entre los socios. Así que si quieres que la relación funcione, debes hablar abiertamente de cuánto entra, cuánto sale y en qué se gasta.

Mantén a disposición de todos los socios los estados de cuenta, balances generales, nóminas y demás aspectos contables del negocio. Además de que les ayudará a tomar mejores decisiones financieras, les dará transparencia para saber qué pasa en el negocio y confianza para verificar que todo está en orden.  

Papelito habla: todo por escrito

Otros causantes de los conflictos son la falta de claridad y de comunicación. Para evitarlo, ten todo claro, oficial y por escrito.

Sabemos que es tentador olvidar los acuerdos formales. En especial cuando antes de tu socio era tu amigo, confías en él/ella; piensas que con un simple acuerdo hablado basta. 

Sin embargo, esto solo es una bomba de tiempo. Al no tenerlo por escrito, se generan más malentendidos porque frecuentemente una persona comprende algo, y la otra, algo totalmente distinto. Además, al no contar con un acuerdo legal en forma, ambos quedan desprotegidos si por cualquier razón el negocio debe desaparecer o separarse. 

Asimismo, un acuerdo legal evitará conflictos de propiedad intelectual. La recomendación de los expertos es que cada socio defina la propiedad intelectual que le está dando al negocio,y que se tenga un acuerdo legal donde quede claro que el individuo posee la propiedad intelectual y que la empresa solo tiene la licencia. En caso de separación, la licencia de la compañía puede ser revocada por el socio.

MANEJO DEL CONFLICTO 

Identifica el verdadero problema

Suena como un paso obvio, pero la mayoría de las veces el enojo se dirige a un reflejo del problema en vez del verdadero problema. 

Un ejemplo: Si te enoja que tu socio tenga la oficina más grande de la empresa, y tú, una más pequeña. ¿La oficina por sí sola es el problema? ¿O es más bien que te hizo sentir menos? ¿O más bien el verdadero problema es que te has sentido menospreciado en las decisiones, y la oficina solo es un reflejo de tu sentimiento? 

Identificar es el primer paso para solucionar. Sé honesto contigo mismo. Haz un ejercicio de introspección sobre cuáles son tus sentimientos. Y lo más importante: platicalo sin miedo a tu socio. 

Ten un mediador

Si las cosas están en un punto muerto, si ni tú ni tu socio quieren ceder en un conflicto, acudir a un tercero aliviará las cosas. 

El mediador no necesariamente es una persona profesional dedicada a este oficio. Puede ser una persona en la que ambas partes confíen. Por ejemplo, otro miembro de la empresa. Eso sí: debe ser alguien imparcial, sin conflicto de intereses. Es decir, el esposo de uno de los socios no sería un buen mediador porque sus sentimientos se interpondrán. 

El mediador ayuda a que la plática se maneje con respeto, a balancear las participaciones para que todos se expresen y a encontrar terreno en común entre las opiniones. 

Identifica situaciones insostenibles

Si bien el ideal es que se resuelva el conflicto, hay ocasiones en las que la separación es lo más sano, tanto para la empresa como para la salud mental de los socios. 

Algunas situaciones irresolubles podrían ser que tu socio incurra a robos, delitos o fraudes. Aunque la decisión de si separarse es lo mejor, de qué situaciones puedes sobrellevar y cuáles no, solo depende de ti

Recuerda: arreglar las cosas con tu socio es más que una cuestión de amistad; es por el bien de tu negocio.


Si caminas solo, irás más rápido; si caminas acompañado, llegarás más lejos.

Proverbio chino


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