Pros y contras de emprender con tu pareja. ¡Tómalo en cuenta!

Emprender una negocio con otra persona conlleva muchas horas de convivencia. Largas jornadas de trabajo a su lado, reuniones siempre juntos, obstáculos que superar en equipo, etc. 

Por el compromiso que implica asociarse con alguien, hay personas que deciden hacerlo con su pareja sentimental. “¿Si ya pasamos tiempo juntos, si ya sabemos que nos llevamos bien, por qué no hacernos socios?”, se piensa. 

¿Es buena idea? ¿Una buena pareja también hace a un buen socio? ¿O trae más problemas que beneficios? Como todo en la vida, no hay decisiones 100 % correctas o incorrectas, sino hay pros y contras que debes tomar en cuenta. 

Hoy te reunimos qué debes considerar si quieres emprender con tu pareja. 

PROS

Adiós a la curva de aprendizaje

Cuando empiezas a trabajar con alguien, hay una curva de aprendizaje. Ese periodo donde ambos se descubren, entienden sus personalidades, tantean terreno sobre cómo tratarse y entienden cómo trabaja el otro. 

Con tu pareja, al ya haber convivido, al ya conocerse, ese periodo no es necesario. Ambos saben cómo funcionar mejor juntos. Ya conocen sus fortalezas y de qué pie cojean. En consecuencia, el trabajo en equipo se facilita. 

Diversión asegurada

Si es tu pareja, es claro que disfrutas su compañía. Por tanto, trabajar con él o ella le dará una chispa diferente a tu día laboral. 

Esos largos trayectos en el tráfico de camino a una junta se convierten en un momento de juegos y plática entre los dos. Esas fiestas laborales, a donde antes ibas por mero compromiso,  se transforman en un evento que genuinamente disfrutas gracias a estar a su lado. 

Todo cobrará un nuevo y más divertido sentido. 

Puede aumentar la confianza en su relación

Al estar atravesando esta situación juntos, ambos tendrán nuevas cosas de qué platicar. Más chistes locales de los cuales reírse, más momentos juntos que recordar. 

La convivencia tan cercana hará que alcancen un nivel de intimidad mucho mayor al que tenían. 

Hay flexibilidad para los asuntos personales

Imaginemos que todos los viernes quieres tu salida a la hora de la comida para atender un asunto familiar. Con un socio externo puede ser difícil llegar a este tipo de acuerdos porque al no ser tan cercano a tu vida persona, no entiende el porqué de tu decisión. 

En cambio, si tu pareja es tu socio, esos detalles ya se saben. Hay mayor comprensión y, en consecuencia, mayor flexibilidad para atender los asuntos personales. 

CONTRAS

Peleas del trabajo pueden infiltrarse en su relación 

Aunque racionalmente ambos sepan que se debe separar la relación laboral de la personal, emocionalmente es difícil llevarlo a cabo. 

Es difícil llegar a la oficina como si nada hubiera pasado cuando momentos antes hubo una gran pelea, por ejemplo. 

En especial si no hay una comunicación adecuada ni una inteligencia emocional por parte de los dos, esos problemas personales pueden infiltrarse en su relación laboral y, en consecuencia, afectar la operación de su negocio. 

Es un riesgo «poner todos los huevos en una sola canasta» 

Al emprender juntos, comparten la misma situación financiera. Si su empresa gana, ambos ganan. Pero si pierde… ambos se enfrentarán a un reto económico. 

En otras palabras, en parejas donde cada uno tiene su trabajo, si alguno enfrenta una mala racha financiera, el otro tiene las armas para apoyarlo. En cambio, al emprender juntos, al habr puesto todos los huevos en una sola canasta, no hay salvavidas a quien acudir. 

Demasiada convivencia puede llevar al hartazgo

En China, tienen la frase “Wu ji bi fan”, que se traduce como “Mucho de algo no es bueno”. Este pensamiento puede llegar a cumplirse al emprender con tu pareja. 

Como ya dijimos, emprender con alguien conlleva largas jornadas juntos. Por tanto, prácticamente estarían juntos 24 / 7. 

La desventaja de esa convivencia continua es que no tendrían su espacio personal; compartirían prácticamente todo: oficina, clientes, compañeros de trabajo, amigos, anécdotas… 

¿Y si terminan? 

Un gran riesgo es que si terminan su relación como pareja, seguir como socios será difícil emocionalmente. 

Aun cuando estén en un buen momento como pareja, siéntense a platicar qué pasaría con la empresa si llega a pasar este escenario. ¿Seguirían trabajando juntos? Si sí, ¿adoptarían modalidad home office para darse espacio? ¿Qué otras soluciones ven? Si no, ¿Cómo se dividirían la empresa? ¿Qué porcentaje le correspondería a cada quien? 

Lo más importante: tengan todo por escrito de manera formal. Les evitará muchas discusiones posteriores.

Deja un comentario