¿Tienes el síndrome del explorador? 7 señales para descubrirlo

Si te sientes insatisfecho constantemente, si te aburren los proyectos conforme pasa el tiempo, si esa sensación de que te hace falta algo más te absorbe poco a poco, tenemos tu diagnóstico: ¡tienes síndrome del explorador! 

¿Es bueno? ¿Malo? ¿Cómo te afecta?  En el post de hoy, te decimos más sobre este “padecimiento”: cómo identificarlo y, lo más importante, cómo sacarle provecho como emprendedor. 

Qué es el síndrome del explorador

De acuerdo con Arancha Ruiz Bachs, experta en talento humano y autora del libro “Ahora o Nunca”, las personas con síndrome del explorador sienten la necesidad de variar, evolucionar cada determinado tiempo. 

Como su nombre lo dice, necesitan explorar nuevos caminos, cambiar la rutina. De lo contrario, si llevan tiempo sin una nueva experiencia, se sienten estancados. 

Su definición se relaciona con la teoría del psicólogo Marvin Zuckerman: la apertura a la experiencia. Según Zuckerman, nuestra vida cae en la rutina cada cinco a siete años. Las personas con alta apertura, pasado ese tiempo, necesitan un cambio radical. 

Es decir, aunque en su momento se hayan sentido plenos, aunque las condiciones sigan siendo igual de favorables, este tipo de personalidad siente que ya encontró el patrón o el modo y por tanto, necesita iniciar algo más o cambiar de rumbo. 

Características del síndrome del explorador

¿Te identificaste con la descripción anterior? Revisa estas características para estar seguro sobre si eres explorador: 

  • Para el explorador, no basta con un nuevo corte de cabello o con comprar nuevos libros para leer para sentir un cambio en su vida. Debe ser una experiencia que les presente un mundo totalmente nuevo y distinto. Como iniciar su propio negocio, aprender un idioma, empezar un podcast, etc. 
  • Huyen del aburrimiento. Por tanto, los retos los motivan y les dan una energía extra. 
  • Por su amor a los retos, se sienten atraídos por la novedad: lo diferente, lo que nunca han hecho antes. 
  • Aman los comienzos. Para algunas personas, la curva del aprendizaje al emprender un nuevo proyecto es pesada tanto física como emocionalmente. Al contrario, para los exploradores, les resulta fascinante el enfrentarse a ella. 
  • Relacionado con el punto anterior, sienten placer por el aprendizaje, por conocer cosas nuevas, aun cuando no sean buenos en un principio. 
  • Tienen miedo de encasillarse. Por eso, constantemente cambian de área, agregan nuevas habilidades a la que ya tienen, o inician nuevos proyectos.
  • Para unas personas, la constancia en sus vidas es sinónimo de tranquilidad y certidumbre. Para el explorador no; sienten que pierden el tiempo si se quedan bajo mismo hábitos. 

Consideraciones que debes tener si eres explorador 

Como cualquier característica de personalidad, no hay blancos ni negros. Es decir, si tienes síndrome del explorador, habrá beneficios pero también, áreas de oportunidad que debes tomar en cuenta. 

Algunas de ellas de acuerdo con Ruiz Bachs: 

  • Su afán de moverse constantemente puede llevarlos a cambiar cosas que ya están bien y que no necesitan ser modificadas. Por ejemplo, hacer un rebranding de su negocio cuando en realidad no es necesario. Recuerda, darling, en algunos casos aplica el “if it’s not broken, don’t fix it”. 
  • Por su miedo a atarse, pueden dejar pasar oportunidades que realmente valen la pena. Por ejemplo, si a un explorador le ofrecen un excelente puesto, pero con contrato obligatorio de cinco años, ese miedo a permanecer en lo mismo a largo plazo nubla su pensamiento. 
  • El interés por aprender puede llevarlos a saltar por aquí y por allá, en áreas totalmente distintas, sin concretar nada. En vez de eso, deben enfocar tus ganas de aprender. Procurar adquirir habilidades que sirvan o complementen su área actual de trabajo. 
  • Al ser atraídos por la novedad, pueden llegar a tomar malas decisiones para su carrera. Es decir, se entusiasman tanto por ser una nueva experiencia que dejan de lado analizar si realmente es una decisión conveniente o no. Por ejemplo, los exploradores que realizan años sabáticos por su afán de conocer nuevas cosas, pero que no piensan en cómo le afectará a su negocio. 

Para más información 

Sigue en contacto con Arancha Ruiz Bachs: 

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