El método RPM: la mejor técnica para planificar tus proyectos

¿Cuál es la característica que te llevará a ser un emprendedor exitoso? La capacidad de convertir tu visión en realidad. El poder transformar un plan en acciones tangibles que, con el tiempo, llevan a resultados. 

Sabemos que es difícil seguir mantenerse organizado y estratégico. En especial cuando los proyectos llegan a abrumarnos; cuando nos estresa ver todo el trabajo y contratiempos que vienen por delante. 

El método RPM te ayudará en esos momentos donde no saber cómo ni dónde iniciar con tus proyectos. Te explicamos de qué va en el post de hoy: 

Qué es el método RPM 

Las siglas corresponden a Rapid Planning Method, o en español: Método de planificación rápida. 

Es una metodología creada por Tony Robbins, escritor de libros de desarrollo personal y finanzas personales, y orador motivacional. En su obra Time of your life: 3 Ways to Take Control of Your Life, Robbins explica que la base del éxito se basa en reconocer qué quieres y para qué lo quieres para así identificar fácilmente qué pasos debes seguir para conseguirlo.

El método RPM, además de un sistema de gestión del tiempo, también es uno de gestión de pensamiento. Uno que te ayudará a llevar una vida donde persigas lo que quieras, donde crezcas en la dirección que tú quieras y no en una dirección de inercia.  

Cómo aplicar el método RPM 

El Método RPM es un plan de acción centrado en resultados, orientado a un propósito. Para aplicarlo, solo debes responder estas tres preguntas ante algún plan o proyecto en desarrollo: 

  • ¿Qué es lo que realmente quiero? 

¿Cuál es el resultado que buscas? Tiene que ser un resultado específico y medible. Cuanto más preciso, mejor será tu planeación. Por ejemplo: hay una enorme diferencia entre «Quiero redes sociales más exitosas» y «Quiero subir mis seguidores un 15 % dentro de tres meses». 

  • ¿Cuál es mi propósito? 

Se refiere a por qué buscas lo que quieres. ¿Cuáles son tus razones? ¿Por qué para ti es importante? Ese elemento emocional que hará que tu motivación sea sostenible y fuerte. 

Es importante tener un componente emocional en tu plan racional. Sin él, no tendrás un trigger o recordatorio que te ayude a seguir. En el ejemplo anterior, si solo quieres más seguidores por el simple hecho de tener más, fácilmente desistirás. La “talacha” la considerarás insoportable; la rutina afectará tu motivación a la primera; los obstáculos te noquearán sin el mayor esfuerzo.

En cambio, al tener un componente emocional “Quiero más seguidores porque estoy orgulloso de mi trabajo y quiero que lo reconozcan” o “Quiero más seguidores porque es contenido valioso que realmente ayuda a la gente”, te ayudará a seguir adelante. 

En este punto, Robinson te recomienda pensar y escribir palabras que desencadenen tu emoción. Siguiendo el mismo ejemplo, palabras como “orgullo”, “reconocimiento”, “famoso” pueden darle un alto nivel de energía y entusiasmo con solo verlas. 

Estas palabras se conocen como palabras de activación porque cambian la bioquímica del cuerpo y nuestro nivel de energía; es decir, son la gasolina detrás de la acción.

  • ¿Qué necesito hacer? 

Si el resultado es tu destino, y tu propósito, la gasolina, entonces tu plan es el vehículo. 

Tu plan de acción debe responder a estas dos preguntas: ¿Qué pasos necesito tomar? ¿Cuáles son las diferentes acciones que debo emprender? 

En este paso, no basta con una o dos cosas. Deben ser pasos detallados y específicos. Al tenerlos por escrito, te darás cuenta que algunos son más importantes que otros. Puedes identificar cuáles no son tan necesarios. Además, tendrás un lugar para mirarlos cuando necesites replantear tu plan 

Para mejorar en este paso, te recomendamos dos ejercicios: una lluvia de ideas para sacar las más posibles, y un árbol de posibilidades, en donde te preguntes qué escenarios pueden emerger, cuáles son las posibilidades y cómo te preparás en cada una de ellas. 

Conclusiones

Este sistema puede parecer más trabajo. Sin embargo ,este paso previo te ahorrá mucho más tiempo a largo plazo. 

Al tener en claro tus objetivos y tus motivaciones, llegarás a tu plan de acción más rápido y con más precisión que si te saltas estos pasos.

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