Cómo ser un líder más empático

La empatía se define como la capacidad cognitiva de percibir lo que un tercero puede sentir. Es decir, es la capacidad de “ponerse en los zapatos del otro”, de salirnos un momento de nuestra visión del mundo e intentar verlo con otro punto de vista para ser más comprensivo con los demás. 

Ser un líder empático, además de beneficiar a tu equipo y las personas que te rodean, también es bueno para tu negocio. Con la empatía, eres capaz de comunicarte mejor con las demás personas, de entablar mejores relaciones y trabajar más eficientemente en equipo. 

La empatía es una habilidad socioemocional, y como cualquier habilidad, se puede desarrollar. Así como se aprende a bailar o a tocar un instrumento, también se puede aprender a ser empático en cualquier etapa de tu vida. Aquí te dejamos cinco formas en las que puedes desarrollarla: 

Inicia con tus emociones

La empatía consiste en identificar las emociones de los demás. Sin embargo, es imposible lograrlo si no somos capaces de identificar las propias. 

Por tanto, el primer paso para desarrollar la empatía es reconociendo nuestros propios sentimientos y hablando de ellos de manera abierta y sin tabúes. 

Intenta externando con tu equipo o con tus amigos cómo te sientes: “El trato con el cliente no se cerró. Me siento triste, decepcionado”  “Hay veces que dudo de mí mismo” “Estoy muy estresado porque no estamos ganando lo suficiente”. 

Si aún no tienes la confianza de hablarlo con alguien, intenta escribirlo o  reflexionarlo contigo mismo.

Identifica emociones en los demás

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, un ejercicio que te ayudará es buscar señales de qué emociones están viviendo los otros. 

En otras palabras, cuando hables con alguien, no solo te centres en su mensaje; busca también la parte emocional. Presta atención a sus expresiones faciales, posturas, suspiros, tono de voz… 

Con la práctica, serás más consciente de las emociones ajenas y las identificarás a través del lenguaje corporal. 

Acércate a tu equipo para identificar individualidades

Un gran reto a la hora de leer las emociones ajenas son las diferencias entre culturas y personas. Por ejemplo, estar callado durante largo rato para uno puede significar que está preocupado o triste; para otro simplemente significa que disfruta trabajar en silencio 

¿Cómo identificar cuál es el caso? Acercándote a tu equipo. trabajando con ellos de cerca. Hablando con ellos de otros temas además de los de trabajo. La mejor manera de identificar sus emociones es conociendo sus personalidades. 

Pregunta; no asumas

Imaginar lo que la otra persona está sintiendo es valioso. Sin embargo, puede llegar a ser insuficiente. ¿Por qué? Relacionado al punto anterior: las diferencias culturales e individuales hacen que se interpreten las situaciones de manera distinta. Por ejemplo, lo que para alguien pudo ser una acción normal, para otro pudo ser interpretado como ofensivo. 

Intenta esto: Después de pensar una hipótesis sobre cómo se siente la otra persona y qué provocó este sentimiento, comparte con él/ella tu teoría gentilmente. “Creo que la manera en la que te hablamos te hizo sentir mal. ¿Estoy en lo correcto? ¿Fue otra cosa, o hubo algo más que te molestó?” 

Así podemos iniciar conversación, escuchar sus comentarios y completar nuestra percepción para mejorar la empatía.

Sé voluntario 

Hay veces que la imaginación no basta para comprender al otro. Aun cuando tratemos de entender su situación, al no haber vivido las mismas condiciones, es difícil lograrlo con exactitud. 

Para evitar este sesgo: 

  • Sé consciente de las diferencias de oportunidades. 

Al crecer en ciertas condiciones, es fácil asumir que son lo normal en el mundo. Por ejemplo, si durante toda tu vida has tenido agua a tu disposición con solo abrir una llave, es difícil concebir que millones de personas no viven así. 

Sé consciente de los privilegios a los que has tenido acceso. Y no para sentirte mal al respecto, sino para ser más humilde al entender que tu visión del mundo no es la única. 

  • Involúcrate en situaciones distintas a la tuya. 

A través de voluntariados, vive de primera mano condiciones de vida diferentes. Nada mejor que vivir por uno mismo, en experiencias sensoriales, para abrir nuestra visión del mundo y de las personas. 

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