Hábitos que si adoptas a tus 20s, agradecerás a tus 30s

Cuando estás en tus 20s, es fácil confiarse de la juventud. “Ya habrá tiempo para eso”, “Aún faltan algunos años”, “Ahorita no es urgente”. 

Sin embargo, la vida pasa muy rápido. Aunque percibas algunas cuestiones como lejanas, en realidad estarán a la vuelta de la esquina más pronto de lo que te imaginas. 

Además, gran parte de los proyectos de vida no se obtienen de la noche a la mañana. Debes chingarle, incluso por años, para hacerlos realidad. 

Es por eso que te reunimos cinco hábitos que si inicias en tus 20s, vivirás sus frutos durante el resto de tu vida. 

Prueba y error hasta que encuentres lo que quieres 

Los 20s son la década perfecta para conocerte. En estos años de tu vida, por primera vez te enfrentas a tu “yo adulto”. Aquí vives decisiones que por primera vez fueron tomadas por ti mismo y no por tus padres: estudias una carrera, tienes tus primeras experiencias laborales, ganas tu propio tu dinero, etc.

Aprovecha esta etapa para autoconocerte. Define qué quieres de tu vida laboral y personal.  Experimenta qué área de tu trabajo es la que te gusta más. Intenta varias ramas para decidir en cuál especializarte. Prueba libros, películas y ejercicios. Experimenta con tu estilo personal. ¡Intenta de todo! 

Cambiar de rumbo sin miedo 

Es muy común que aunque sabemos que no nos gusta lo que hacemos, posponemos cambiar de rumbo. O simplemente no nos atrevemos a hacerlo porque (seamos honestos) los cambios son aterradores.

Nos embargan dudas, preguntas y miedos: “¿Qué tal si no puedo?”, “Ya estoy muy grande para iniciar de nuevo”, “Me di cuenta demasiado tarde; ya no hay nada que hacer”,  “Si ya estudié esto, no tengo de otra más que trabajar en esto”. 

Si estás en esta encrucijada, nuestra recomendación es esta: ¡Suelta las dudas! ¡Lánzate aun con miedo! Es el rumbo de tu vida el que está en juego; más vale cambiarlo en cuanto puedas que llegar a tus 30s con la dirección incorrecta. 

Empezar a ahorrar para el retiro

El retiro suena muy, muy lejano. En especial en tus early 20s, tus prioridades son otras. Piensas más en lo que comprarás con tu primer cheque de trabajo que en abrir una cuenta de banco para tu vejez. 

Sin embargo, es algo que tendrás que hacer tarde o temprano. Y por el bien de tu cartera, más vale que inicies lo más pronto posible. 

Lo recomendable es que en tus 20s tengas un ahorro voluntario del 10 % de tu salario mensual. Si lo pospones hasta tus 30s, este porcentaje de ahorro subirá bastante. 

Trabajar en tu marca personal 

Aun cuando ya tengas un trabajo estable, nunca dejes de trabajar en ti mismo. Las empresas pueden ser pasajeras en tu vida; tu marca personal, siempre estará presente. 

Por tanto, trabaja en ti continuamente. Esto incluye dos puntos:

  1. Capacítate todo el tiempo. Aun cuando ya hayas salido de la universidad, o incluso si ya tienes años de experiencia laboral, sigue trabajando en tus habilidades y conocimientos. 

El mundo cambia constantemente y con ello, las exigencias del mercado laboral. Lo que hoy es innovador; mañana ya no lo es. Procura mantenerte vigente y actualizado para hacer frente a estos cambios. 

  1. Trabaja en tu imagen pública. Existe un dicho que dice “No es suficiente serlo, también hay que parecerlo”. Es decir, la percepción importa. La imagen que das ante el mundo puede abrirte o cerrarte puertas. 

Por tanto, si quieres posicionarte como emprendedor o como experto en alguna área, debes trabajar en qué mensajes estás comunicando. 

¿Te has preguntado qué dicen tus redes sociales de ti? ¿Has actualizado tu LinkedIn últimamente? ¿Sabes lo que opinan de ti en tu trabajo? Si comienzas a trabajarlo durante tus 20s, con el tiempo lograrás una reputación intachable que incluso te abrirá oportunidades. 

Mantener a tus contactos y amigos

Lamentablemente, la vida adulta nos “absorbe” a todos. Mientras en tus etapas de preparatoria podías salir con tus amigos cada que quisieran, cuando creces necesitas hasta meses para encontrar un día en que puedan todos. 

Pese a que es más difícil mantener las amistades, sigue intentándolo. Créenos que cuando llegues a los 30s, apreciarás tener a alguien a tu lado, a un aliado, escucha, fuente de risas y hasta hombro para llorar. 

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