El efecto Flynn y efecto flan: somos más inteligentes, pero menos sensibles.

Con solo 22 años, Garry Kasparov se convirtió en el campeón mundial de ajedrez más joven de la historia. A su vez, el coreano Kim Ung-Yong aprendió a hablar a los seis meses, y a sus tres años ya dominaba cuatro idiomas. Al mismo tiempo, el mexicano Eryx Elizarraraz, con solo siete años, puso en duda la Teoría del Caos y demostró que hay sistemas difíciles de predecir su comportamiento. 

Generación tras generación, la inteligencia del ser humano aumenta. Sin embargo, hay un lado negativo de todo esto: así como aumenta la inteligencia técnica, disminuye la inteligencia emocional. 

Hoy te platicamos más sobre el llamado efecto Flynn y efecto flan y sobre cómo debes tomarlo en cuenta.

Qué es el efecto Flynn 

El investigador neozelandés James R. Flynn decidió medir el coeficiente intelectual año tras año para determinar sus variaciones. 

Flynn parte de la idea de que la inteligencia es fluida: no es algo que se determina en el nacimiento, sino que se va formando. Es decir, hay factores externos que influyen: 

  • Acceso a la educación: A diferencia de generaciones pasadas, ahora más personas van a la escuela y su promedio de años en ella es mayor. 
  • Exposición a retos de razonamiento: Si eres de los que piensa que los videojuegos son una pérdida de tiempo, piénsalo dos veces. Para jugar un videojuego necesitas de tareas básicas de razonamiento espacial. Por tanto, por la constante exposición, los niños desarrollan estas habilidades desde temprana edad, a diferencia de generaciones pasadas. 
  • Acceso a servicios de salud y nutrición: Si bien aún falta mucho camino por recorrer, ha mejorado el acceso a atenciones prenatales, nutrición en la primera infancia, etc. Esto influye en el desarrollo físico y mental de los niños.

En esta medición de coeficiente intelectual, se encontró que cada generación, cuando se le da la prueba de la generación anterior, obtiene una puntuación mucho más alta que la generación anterior.

Por tanto, se le llamó Efecto Flynn al hecho de que los puntajes promedio de coeficiente intelectual han aumentado constantemente cada generación. 

¿Qué pasa con la inteligencia emocional? 

La inteligencia emocional es la capacidad de percibir, expresar, comprender y gestionar las emociones, tanto las propias como las del otro. 

En un mundo donde interactuamos 24/7 con las demás personas, la inteligencia emocional es esencial. Necesitamos este tipo de inteligencia para tener la mejor relación posible con nuestros compañeros de trabajo, jefes, empleados, amigos, maestros… 

Aun cuando es sumamente necesaria, nos enfrentamos al el “efecto flan”: «los niños en la actualidad manifiestan un descenso en su capacidad para gestionar las emociones respecto a generaciones anteriores», de acuerdo con Santiago Sastre Llorente, Jesús Mª Alvarado Izquierdo y Teresa Artola González, autores colaboradores del Foro Económico Mundial. 

Cada vez somos más inteligentes, pero menos sensibles. Cada vez somos más “flanes”: no tenemos la capacidad para percibir y comprender las emociones.

Inteligencia emocional, igual de importante que la técnica

¿Por qué preocuparnos por este descenso en la inteligencia emocional? ¿Por qué deberíamos de asegurar que ambas inteligencias crezcan con el paso de las generaciones? 

Como ya lo dijimos: somos seres sociales. Convivimos con otros, tanto en lo personal como en lo profesional, desde el momento en que nacemos. 

De este modo, si tenemos inteligencia emocional, mejoramos nuestras relaciones interpersonales, disminuimos nuestras conductas agresivas o insensibles, favorecemos la convivencia, incrementamos nuestro rendimiento académico o profesional, aprendemos a adaptarnos a las circunstancias, entre otros beneficios. 

Asimismo, porque la inteligencia emocional es esencial como emprendedores o profesionistas. Es necesaria para mantenerse vigente en esta era de automatización de los trabajos. Piénsalo de esta manera: ¿Cómo puedes competir contra un robot? ¿Qué tienes tú que no tenga él? La respuesta está en que tú eres humano, tú sabes lidiar con las emociones. 

Por tanto, de acuerdo con el Informe del Futuro del Empleo, hoy más que nunca necesitamos trabajar en las habilidades blandas: pensamiento analítico y crítico, la innovación, el aprendizaje activo, la creatividad, originalidad e iniciativa, la persuasión y la negociación, la resiliencia, la flexibilidad, la resolución de problemas complejos, el liderazgo e influencia social. 

Estas destrezas se consideran las Habilidades del Siglo XXI: aquellas necesarias para prosperar en una sociedad globalizada. Aquellas que todos los estudiantes deberían tener para estar listos ante una sociedad donde los cambios tecnológicos, climáticos y sociales son grandes y rápidos. 

Deja un comentario